5/12/14

El caso Stoner


Stoner fue publicada en 1965 en inglés por Viking Press, un sello norteamericano de PRH para publicar autores-experimento. El caso es que hasta 2010 no tuvimos su traducción en España, de mano de la editorial Baile del sol, y la novela pasó relativamente desapercibida. Digo esto porque, según la página web de la editorial, la novela va por la tercera edición y según Casa del Libro por la cuarta; en cualquier caso, algo nada desdeñable. En 2011 le dedicaron este artículo en El País, aludiendo a lo desapercibida que estaba siendo esta “obra maestra”. Pero el libro siguió pasando desapercibido. En 2012 todavía tuvo alguna que otra reseña en internet.

Pero entonces alguien habló de esta novela en un blog medianamente concurrido. Aquello disparó las lecturas del libro. Pero no provocó que lectores fueran a la librería a buscarlo para leerlo. Lo que ocurrió entre finales de 2013 y mediados de 2014 fue una oleada masiva de reseñas en blogs, por lo que los aprendices de crítico literario se lanzaron a la búsqueda del libro. Además, la novela tuvo su correspondiente dosis de piratería, por supuesto.

Parecía una carrera a contrarreloj para ver qué blog lo leía y reseñaba antes. Y lo cierto es que la red se inundó de recomendaciones de este libro. Parecía que no leerlo era pecado mortal. El descubrimiento del año. Una obra maestra acababa de ser descubierta por algunos lectores hipster y a través de sus blogs la habían dado a conocer. Y no solo hablo de blogs españoles; las reediciones en inglés que tuvo la obra provocaron su oleada particular. (Me gustaría saber cuántas peticiones tuvo la editorial para enviar el libro como ejemplar de prensa).

Hoy, a punto de entrar en 2015, ya nadie se acuerda de Stoner. El otro día vi en una librería de Dinamarca que hace un par de meses habían publicado la traducción danesa. ¿Alguien ha leído Augustus o Butcher’s Crossing del mismo autor? ¿Por qué estos libros no despiertan la misma euforia bloguera? En Goodreads, Stoner tiene 20.000 lecturas frente a las 2000 y 1000 de los otros dos títulos.

En mi caso lo leí en 2013 por recomendación de @cagafo, Miquel Codony y @voracilector, y decidí no hacer reseña.

¿Qué es entonces El caso Stoner? Este ejemplo, quizá el más reciente, es lo que ocurre entre la esfera bloguera cuando aparece un libro supuestamente intelectual. En 2013 y 2014 los partos de nuevos blogs se han multiplicado como la espuma. Los motivos son muchos y variados (los hay que encuentran un espacio para publicar su opinión, los hay que abren un blog con la esperanza de poder leer gratis, los hay que simplemente se unen a la moda, hay blogs que apenas actualizan con contenido mínimamente interesante pero continuamente cambian su diseño). Esto no pretende ser una crítica a ningún tipo de blog; creo que es necesario que existan diferentes estilos para diferentes lectores. Mi crítica va para la moda, lo actualmente denominado pose. Recuerdo los comentarios en redes sociales sobre el libro. Parecía que si no lo habías leído no eras un lector cualificado. Mucho peor era si no lo habías reseñado. En definitiva, Stoner “lo petó” por el boca a boca generado por blogs. La histeria colectiva no se generó en lectores; Stoner “lo petó” entre blogueros.

Esto me lleva al siguiente punto. El ansia de los blogueros por reseñar novedades y conseguir más visitas. Los que llevan más tiempo en esto (y no me quiero incluir aunque llevo ya mi tiempo) y por lo tanto los que han pasado por las diferentes cribas que el tiempo va sembrando a su paso saben que esto importa poco. El blog va a quedar allí y al fin y al cabo los blogs que están aquí por moda o por cualquier otro sinsentido van a desaparecer.

No tengáis prisa en crecer. Como en todo, hay que tener paciencia. Si queréis que os lean, no habléis de lo que todo el mundo habla. Entiendo que si una editorial envía 20 ejemplares de un libro a 20 blogs, vamos a tener 20 reseñas más o menos simultáneas.

Intentad ser originales, pero no todos a la vez. No provoquemos otro “Caso Stoner”.