Tengo un problema con las portadas sugerentes, tiendo a pensar que la historia en su interior va a se rigual de sugerente, imaginativa, brutal, enorme y sumersiva. Pero no siempre es así, por supuesto. Pero para eso existen las cubiertas, ¿no? Para llamarnos y atraernos a un libro. Es un poco mi caso con las novelas de Brian Staveley. Aunque le tenía el ojo echado desde hace mucho tiempo (de hecho tengo un par de sus libros en papel por casa), no fue hasta Skullsworn, una novela autoconclusiva ambientada en su mundo de Chronicle of the Unhewn Throne cuando me animé, impulsado por la portada, a leerme la primera obra de este aclamado autor de fantasía. No sé si solo me pasa a mí, pero tengo la sensación que hay una gran cantidad de autores noveles de fantasía épica que están estancados y escriben historias clónicas unas de otras, sin innovar, sin atreverse a contar algo distinto. Tan solo las mismas aventuras unas y otra vez disfrazadas de algo más.