Todo el que me conozca sabe que soy un gran admirador de la titánica obra de Steven Erikson. Su saga de Malaz me tiene impresionado, tanto, que no veo el momento de ponerme con el tercer volumen. No, no es ironía, es una de mis sagas preferidas, pero no disfruto de tantas horas para un solo libro. Y es que casi 1000 páginas de un Erikson no son 1000 páginas de Martin. Mientras que éste tiene una narración muy fluida, el primero te pone las cosas bastante complicadas.