miércoles, 20 de enero de 2016

Novelas fantásticas que espero de 2016

2016 se presenta potente. Llevo varios días preparando esta lista de las novelas que más espero este año (que no quiere decir que las vaya a leer este año, pero por lo menos sí las voy a comprar). No son pocas, aviso. De hecho escribiendo esta introducción una vez terminada la lista me doy cuenta de que hay bastantes más de las que esperaba. ¿Qué le vamos a hacer?

A nivel anglosajón es muy sencillo hacer una lista de pendientes o de libros que queremos leer, pues las publicaciones se anuncian con mucha antelación. Incluso hay novelas de las que podemos hacer pre-compra un año antes. Mi lista hubiera sido mucho más larga de no ser por las editoriales españolas y su manía de anunciar las publicaciones con dos o tres meses de antelación (como mucho). Por ello apenas entran libros de autores nacionales o que se vayan a publicar en España.  Lo dicho, vamos con una lista donde predomina lo anglosajón, por las razones antes explicadas, pero donde también tienen protagonismo editoriales españolas.


Novelas que se publican en inglés





Aunque siempre apunto las novelas de Miéville entre mis pendientes, lo cierto es que siempre se quedan en el tintero, como ocurrió con la que se publicó en 2015. El caso es que una nueva novela de Miéville siempre es un acontecimiento.



He empezado ya a leer lo último de Tidhar. Y aunque tengo 3 o 4 novelas suyas compradas, lo único que he leído de este autor es un relato. Tidhar es un autor del que sólo escucho cosas positivas, y los comentarios de Miquel Codony (@qdony) con la última novela del autor me han convencido de que este año debo leer mínimo una novela de este señor.


¿Alguien me responde por qué todavía nadie ha traducido y publicado nada de este autor en nuestro país? Incluso vino al Celsius de 2014. Lo reconozco, tampoco es que haya leído mucho de este autor. Sus novelas son largas y su ritmo es algo sandersoniano, pero The Tiger and the Wolf tiene una pinta muy buena. Y si no, clicad en el enlace y leer la sinopsis.



La segunda novela de la saga Transformation, la cual se inició con Dark Intelligence. Como ya comenté en la reseña, es una de las novelas de ciencia ficción space opera más impactantes que he leído nunca, y es que se nota que Neal Asher no es nuevo en esto. Y además, esa portada. Mirad esa maravilla de portada. Casi que supera lo molón de la primera. Estaré muy atento a este novelón.


Sexta novela de la saga Nacidos de la Bruma, aunque protagonizada por Wax y ambientada en ese mundo "western". Ni Aleación de Ley, ni Shadows of Self me gustaron demasiado, aún así tengo ganas de ver como cierra esta "trilogía entre trilogías". Y ojo, aunque diga que no me gustaron demasiado, siguen siendo puro Sanderson. Esperemos que Nova traiga Nacidos de la Bruma #5 y #6 pronto.



United States of Japan, de Peter Tieryas
No conozco nada del autor, ni tengo referencias de la novela. Pero NetGalley+Angry Robot+ESA PORTADA. Mechas gigantes, Japón, ciencia ficción... Lo cierto es que es de esas novelas que generan mucho hype y luego se quedan en eso, en el hype. O de las que prometen mucho, como la de Victor Milán y sus dinosaurios. De momento ya me he apoderado de un ARC de esta novela y estoy a punto de leerla.



Muchos interpretasteis mi reseña de la primera parte de esta saga como negativa, y para nada. Victor Milán promete dinosaurios. Los hay. Menos de los que promete, pero los hay. A cambio nos entrega una novela de fantasía muy interesante, bien escrita y muy por encima de la media. Y encima hay dinosaurios. ¿Por qué no estáis leyendo YA esta novela?



Apuntad esta novela ya que se habla de uno de los mejores debuts de 2016. Poco puedo deciros más sobre la novela. Yo, por lo menos, haré caso a las voces de mi cabeza y la leeré. Y sí, habrá reseña.



Inicio de saga de una autora de ciencia ficción hard más que interesante. De esta no tenía noticias hasta hace unos días y ni siquiera había leído la sinopsis que ya sabía que esta novela tenía que leerla.



Segunda parte de Luna: New Moon, de Ian McDonald. Novela para la cual dejaré el resto de lecturas de lado para darle prioridad. Es de las que más ganas tengo de leer de toda esta lista. Corred, a, por, ella.

Novelas que se publican en español




Alianza ya ha anunciado que publicará la traducción de la antología de relatos de Joe Abercrombie alrededor de otoño de 2016. Aunque la mitad ya han salido publicados en otras antologías, lo cierto es que apetece y mucho volver a los mundos de La Primera Ley. Joe Abercrombie siempre es una apuesta segura.


Tengo pendiente leer esta fantástica novela desde antes de que saliera publicada, pero por una u otra razón, no se ha dado el caso. El caso es que Alianza (Lee Runas) ha anunciado ya fecha de publicación para el inicio de esta saga de fantasía de uno de mis escritores favoritos: mayo de 2016. Una de las sagas de fantasía que más sonaron en 2014 y una de las novelas que más ganas tengo de leer de esta lista.


Otra de esas novelas que tengo comprada desde que salió pero que por una u otra razón no he leído todavía. Ya sabéis, esta misma lista es orientativa, quizá acabe leyendo solo la mitad de estos título. El caso es que Fantascy publica esta traducción aunque no tenemos fecha asegurada, pero teniendo en cuenta que Bacigalupi estará en el Celsius 232 de este año, probablemente tengamos la novela antes.



Y por fin, un autor español entra en la lista. A David lo conozco por las redes sociales y aunque no he leído nada suyo, tengo comprada su primera novela, de temática bélica ambientada en Japón. Hijos del dios binario huele a ciencia ficción de la buena, con ese cyberpunk heredado de Japón (¿os suena The Ghost in the Shell?). Ganazas tremendas de leer esta obra.



Aunque Stephenson es un autor que me parece muy solvente y está entre los que "no puede no gustarte" siempre me da algo de pereza leer los enormes tochos que propone. Nova ha anunciado que publicará en 2016 la traducción de esta novela, y la gente que conozco que la ha leído la pone por las nubes. Habrá que hacerles caso.


Elantris X aniversario, de Brandon Sanderson
Elantris fue mi primera novela de Brandon Sanderson. Le leí en un hostal de mala muerte en el centro de Glasgow y le tengo un cariño especial, pues me acompañó muchas noches de ruido e insomnio. Que Nova/Ediciones B vaya a reeditar este libro con el contenido extra y una corrección de la traducción es una noticia que me pone de muy buen humor. Será compra asegurada. Además, Nova ha anunciado que va a caer reedición de El aliento de los dioses y de Nacidos de la bruma. ¿Será 2016 el año?


Si no os suena esta novela es que no habéis estado atentos a los movimientos del fandom. Es la segunda novela de ciencia ficción que tengo más ganas de leer de este año. Y la va a publicar Nova/Ediciones B. Y nosotros brindamos una vez más por este sello, por estar apostando por novelas arriesgadas pero de una calidad que salta a la vista. Esta trilogía de ciencia ficción china puede ser de lo mejor que leamos en 2016.


Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que tengo debilidad por Cotrina, y es que no hay novela o relato suyo que me haya parecido menos que notable. Fantascy publica esta novela a cuatro manos en febrero. Oportunidad perfecta para conocer a Conde.



Aunque se me ha repetido varias veces que mejor empezar por otras novelas de la autora para entrar en esta con más base y bagaje de su mundo, he decidido que esta va a ser la primera novela que voy a leer de la autora. Una de las autoras más populares de la fantasía y por lo que parece, nunca decepciona. También la publica Fantascy en febrero.

Estos son los imprescindibles que quiero leer en 2016, además de varias sagas y novelas largas como alguna de Brandon Sanderson o de Brian Staveley que tengo pendientes. Será un año potente. ¿Qué os parece? ¿Cuál os llama la atención? ¿Y cuáles son vuestros imprescindibles de 2016?

Os recomiendo visitar las listas de lectura para 2016 de los blogs de Odo (Sentido de la maravilla), Mangrii (Boy With Letters), y El Último Deseo Fantástico (aquí otra de cifi), pues podréis encontrar todavía más cosas interesantes.

martes, 19 de enero de 2016

Estación Once, de Emily St. John Mandel


El actor Arthur Leander muere de un infarto en el teatro, mientras representa El rey Lear de Shakespeare, al mismo tiempo que una pandemia acaba con la casi totalidad de la población mundial. Jevaan Chaudhary intenta reanimar al actor y después intenta consolar a Kirsten Raymonde, una niña pequeña que lo ha visto todo. En una introducción tensa y caótica es donde nos sumerge la autora para iniciar esta novela. Después damos un salto en el tiempo y descubrimos que la Gripe de Georgia fue terriblemente contagiosa y en unos pocos días infectó a casi todo el mundo. Los supervivientes son pequeños grupos aislados que no estuvieron en contacto con humanos durante la infección. Pero un pequeño grupo de artistas recorre ciudades representando obras de Shakespeare. Ellos son la Sinfonía Viajera. Con esta curiosa y original premisa empieza Estación once, una novela sobre lo que queda cuando todo se ha perdido.

Estación once tiene ideas sorprendentes y buenas, pero creo que su desarrollo a lo largo de la novela se va enturbiando. La novela no acaba cumple las expectativas generadas a lo largo de toda la trama, y es que las ideas que plantea la autora se ven reducidas a simples problemas que quizá con una visión más amplia del problema hubieran sido más entendibles e interesantes. El caso es que para ser una novela que presenta un futuro tan negro como el que hay en Estación once, el tono tiene un regusto demasiado positivo y apostillado. El estilo de la autora en esta obra es acertado y original, incluso diría que muy bueno, y es que esto es necesario, pues Estación once huye de las escenas de acción o intriga, y prefiere mantener al lector enganchado mediante contexto, personajes y estilo. Estación once no es una novela post-apocalíptica de supervivencia, sino que se centra más en la reflexión sobre las consecuencias de este cataclismo.

Hay un debate abierto sobre si esta novela es ciencia ficción o no. Personalmente creo que sí, y no. Claramente el escenario es de ciencia ficción, pues enmarca una sociedad castigada por un cataclismo en un futuro más o menos futuro. Pero a partir de ahí la novela no ahonda en esto, sino que se centra es aspectos más humanos, llegando a ser existencialista en varios fragmentos. Y aquí radica lo más original y positivo y la vez negativo de la novela, como comentaba antes. La novela trata de mostrar que algo tan humano como es el arte nos puede ayudar a afrontar algo tan oscuro como es la extinción o un cataclismo que ha asolado a la especie humana. Es por ello que opino que es un libro difícil de vender, un libro que al lector acostumbrado a novelas distópicas o post-apocalípticas va a sorprender, para bien o para mal. Pues su narración reflexiva y pausada contrasta con la idea que uno tiene de la supervivencia en un mundo desolado.


Estación once es una buena novela que reflexiona sobre lo que nos hace humanos, sobre lo que somos y lo que nos hace ser como somos. Pero no así es una novela únicamente filosófica, sino que se trata de una mezcla cocida a fuego lento en la que el lector irá sumergiéndose lentamente. St John Mandel no tiene prisa por contar su historia, y la cuenta de forma pausada pero con ritmo, creando una atmósfera única en la que nos encontraremos parando la lectura varias veces y reflexionando sobre lo que acabamos de leer. Escenas chocantes y duras, cristalizan junto a otras de enorme humanidad. Estación once es una novela profunda que apunta directa a nuestro interior, a aquello que nos hace humanos, y nos recuerda todo aquello por lo que vale la pena luchar. Nos recuerda que debemos estar orgullosos de ser como somos. Nos recuerda que somos individuos pero a la vez somos una sociedad. Estamos ante una novela curiosa y original, de complicada lectura pero gratificante si el lector entra en el juego que propone la autora. 

viernes, 15 de enero de 2016

Proyecto Marte, de L. J. Salart


Quien diga que en España no se escriben (y publican) buenas novelas de género fantástico miente. Y sino, daos una vuelta por este mismo blog para encontrar decenas de argumento-novelas que lo demuestran. Pero aquí os traigo de nuevo un ejemplo y se trata de Proyecto Marte, de L. J. Salart. Una novela fix-up muy interesante que trata sobre la colonización de Marte.

La novela tiene una estructura de relatos cortos que se entrelazan en diferentes líneas temporales ya sea por sucesos, personajes o, principalmente, debido a Marte. Empezamos en la meta en el primer capítulo, la terraformación de Marte ha sido completada y Usha Leber, la primera humana en respirar su aire de forma oficial es retransmitida en la Tierra. A partir de aquí el autor nos lleva adelante y atrás en el tiempo con saltos temporales cada vez más largos para explicarnos el porqué de misterios que se plantean en cada capítulo. La estructura de la novela es probablemente lo que más me ha gustado de Proyecto Marte y es que mientras la historia avanza, los hechos cronológicos se alejan cada vez más del punto de partida.

Fuera de la estructura, la novela es una excusa para tratar temas marcianos o tecnológicos. Proyecto Marte es una gran novela sobre las gestas de la humanidad. Sobre sus fallos y sobre sus victorias. Sobre lo que somos capaces de conseguir a través de mucho esfuerzo y trabajo y lo fácil que es perderlo debido a sentimientos demasiado humanos.

Pero Salart no se queda sólo en la terraformación de Marte, ya que cada relato es una excusa para abordar un tema tecnológico de ciencia ficción, algunos de ellos rozando la ciencia ficción hard. Desconozco si Salart ha sido riguroso con sus acercamientos científicos, pero a mí me ha convencido (soy de letras, supongo que eso es fácil) y eso me vale. Aún así creo que Proyecto Marte no es una novela dura de ciencia ficción, sino que es más humana de lo que parece a simple vista. Salart ahonda en los sentimientos humanos que se desarrollan a partir de las consecuencias y situaciones a que son sometidas. Cabe destacar cierta relación entre un personaje femenino y una IA. Quizá el relato que más me ha fascinado.

Cabe destacar que la prosa, sin ser perfecta, está muy trabajada y perfilada, consiguiendo que la inmersión en la lectura sea total. Es cierto que hay fragmentos que deberían revisarse, pero son detalles nimios que, una vez dentro de la historia, pasan totalmente desapercibidos. Me ha sorprendido descubrir que esta novela sale de las publicaciones del autor en un blog, pues el trabajo que hay detrás de los textos es notable.

Pero sobre todo quiero destacar las sensaciones que Salart transmite con su texto. La ciencia ficción pone sobre la mesa temas de gran calado. Temas que son demasiado complicados de abordar en otro tipo de literatura, pero que gracias a la especulación se vuelven moldeables. Proyecto Marte habla sobre lo que somos capaces de hacer tanto como especie, como individuos y como parte de una comunidad. Lo que somos capaces de construir y destruir. Y sobre todo las consecuencias de todo ello. Pero a pesar de ello, Proyecto Marte es optimista. Siempre hay un rayo de luz. Algo de esperanza que nos da fuerza a seguir adelante, a seguir empujando y luchando, y esto es lo que necesito estos días. Que unos personajes ficticios se vuelvan tan reales que los sientas como parte de ti no es algo sencillo de conseguir, y yo me quedo con esto. Con haber vivido en Marte. Con haber vivido en el futuro y en el pasado. Con haber respirado el aire terraformado de Marte. 


Nota: Os recomiendo seguir tanto el blog de Salart como sus redes sociales. Podéis conseguir la obra por un precio ridículo en Lektu. No os lo penséis, vale la pena.

martes, 12 de enero de 2016

Madrid:frontera, de David Llorente

Madrid ha cambiado. Madrid ya no es una ciudad donde se puede vivir. Si habéis leído a Orwell, a Huxley o a Bradbury, sabréis de qué hablo cuando digo que las ciudades y sus sociedades cambian, se vuelven agresivas y se canibalizan. David Llorente crea un mosaico oscuro y húmedo, una Madrid que no es la Madrid que conocemos, pero que a su vez, en esencia, sí lo es. Madrid: frontera es atemporal, una metáfora o una novela sobre el futuro al que nos acercamos irremediablemente. Los días pasan y nuestro protagonista es poco menos que un títere sin alma. La estructura de la obra es especial, original es un adjetivo que se queda corto. Es especial, extraña, inusual. Y me ha dejado impresionado.

En Madrid:frontera se cuenta la historia de una Madrid que no existe, pero puede llegar a existir. El cómo es algo que os dejo descubrir a vosotros. Esta novela de ciencia ficción distópica tiene un ritmo regular que permite una cómoda lectura de una estructura peculiar. David Llorente, como ya dejó claro en su Te quiero porque me das de comer no es un autor común en cuanto a narrativa y estructura se refiere. En esta novela, David deja a un lado lo experimental en exceso para centrarse en pulir y dibujar una historia profunda y cruda. Su estilo acentúa lo desasosegante de la historia que cuenta en Madrid:frontera.

David Llorente, en toda su crudeza e irreverencia me ha recordado a ese Cenital de Emilio Bueso. Madrid:frontera va más allá, con una estructura sólida y que cierra un arco argumental. Con un mensaje claro y directo. Con un irreversible efecto espejo, donde todos nosotros nos vemos reflejados a través de un filtro de suciedad, polvo y sudor. Una novela de ficción donde no parece haber ficción alguna. Las calles sin nombre se ciernen sobre el lector creando un efecto claustrofóbico que a la vez que agobia, impide soltar la novela. El lector necesita terminar la lectura para quitarse ese miedo, esa congoja que como una paparra se nos ha pegado en la mente. Uno no puede dejar Madrid:frontera a medias, debe terminarla, debe saber qué ocurre al final. Debe llegar al final. Pero ¿y si al final no hay más que la realidad, dispuesta a devolvernos a la conciencia de un duro golpe?



Madrid:frontera es tan novela negra como aquella fantástica Blade Runner era ciencia ficción. Ciencia ficción y novela negra han ido a menudo de la mano, en las novelas de Phillip K Dick. Madrid:frontera tiene goteras de realidad, con las que nos vamos a mojar, a través de las cuales sopla un viento de gélida realidad. Es una novela desasosegante regida por un diálogo que parece interior entre dos personajes cuyas personalidades se van construyendo a lo largo de la obra. David Llorente mira a los ojos a la maldad y la crueldad humana y la plasma en cada una de las páginas que vamos a leer. No hay esperanza, no hay ideales, no hay nada más que pobreza y pérdida. No sé quedarme con algo de la novela, ya que el prisma que forman todos los elementos me ha dejado con el corazón en un puño. Destrozado y maltrecho. Esos personajes, esas calles, esas escenas. David Llorente ve más allá. El futuro es oscuro, el futuro es húmedo y acuoso, sucio. El futuro es tan negro como que Madrid tiene playa, y esta vez no es artificial. Tan negro como que serías capaz de abusar a un niño por robar un mendrugo de pan mohoso de un contenedor de basura. 


lunes, 4 de enero de 2016

Mis mejores lecturas de 2015

Introducción
2015 ha sido uno de mis años más fructíferos en cuanto a lecturas. El hecho de trabajar en casa, sumado a estar viviendo en otro país, lo que provoca que mis compromisos sociales se reducen considerablemente, ayudan a que mi tiempo para leer haya aumentado. Ha sido un año de descubrimientos, tanto de obras que se han quedado para siempre en mi estantería de preferidas, como de novelas que quemaría en una hoguera. He descubierto a Akutagawa, a Kyoka, a Guillem López, a Angela Slatter. Autores que me han dejado con el alma en vilo. 

¿Pero qué obras y autores se llevan el podio? Primero vamos con unas estadísticas.

Valoración
Al lío. Según Goodreads este año he leído 188 obras y un total de 48.499 páginas, que no está nada mal. Son algunas más o algunas menos, pues hay lecturas beta que no puedo ni debo marcar, además de varios cómics o manga que tampoco suelo marcar en GR. También hay algunas obras de consulta que sí marqué pero que no leí al 100% por lo que la balanza se equilibra. 

Tras un vistazo por Goodreads me doy cuenta de que he leído bastantes más autores que autoras (y eso que yo creía que leía de forma equitativa). No creo que sea un mal hábito. Escoger una obra u otra por el género del autor me parece algo irrelevante en el criterio, pero es cierto que me gustaría dar más visibilidad a las autoras a través de este blog.

Las 10 mejores lecturas de 2015

No se trata de obras publicadas en 2015, y probablemente no sean las mejores obras de la literatura. Pero son las obras que más he disfrutado, que más he recordado y que más he recomendado. Escoged cualquiera de esta lista, para mí, lo mejor que he leído en este año con diferencia.



  • Luna: New Moon, de Ian McDonald
  • El santo del monte Koya y otros relatos, de Izumi Kyôka
  • Challenger, de Guillem López
  • Pronto será de noche, de Jesús Cañadas
  • The Girl With no Hands, de Angela Slatter


  • Almohada de hierba, de Natsume Sôseki
  • Aquesta nit no parlis amb ningú, de Josep Sampere
  • The Builders, de Daniel Polansky
  • En el bosque, bajo los cerezos en flor, de Ango Sakaguchi
  • Distancia de rescate, de Samantha Scheblin


Dignos de mención y que se han quedado a las puertas de este TOP 10: The Serpent, de Claire North; A la deriva en el mar de las Lluvias y otros relatos de varios autores y editado por Mariano Villarreal; Rashomon y otros relatos históricos, de Ryunosuke Akutagawa; Todo lo que muere, de John Connolly; Rojo alma, negro sombra, de Ismael Martínez Biurrun; La espada del destino, de Andrzej Sapwkoski; Dark Water y Ring, de Koji Suzuki; La katana del lamento, de Fubo Hayashi, Un Lun Dun de China Miéville, y Revenge, de Yoko Ogawa.

Como podréis ver la literatura japonesa ha tenido un papel importante este año. La literatura fantástica sigue ocupando la mayoría de lecturas y aunque no he conseguido leer las 2000 y pico páginas que son los dos enormes volúmenes de Brandon Sanderson, estoy contento de las lecturas acometidas. Creo que ha sido un buen año, con algunas sorpresas, con una mayoría de lecturas muy buenas, unas pocas excelentes y unas pocas mediocres. El año pasado me propuse no leer novelas que no vinieran recomendadas por gente de fiar, aunque con una excepción de unos 10/15 libros al año. He cumplido y quitando 5 o 6 libros horribles, he acertado con bastantes (algunas lecturas, intuitivas, como Angela Slatter). En resumen, un año de provecho. Espero mantener el ritmo.


Pero también hay que destacar algunos libros de los cuales es recomendable alejarse:

  • Puerto escondido, de María Oruña
  • Cosas raras que se oyen en las librerías, de Jen Campbell
  • Yamada Monogatari: To Break the Demon Gate, de Richard Parks
  • Brave Men Die, de Dan Adams



¿Qué depara 2016?

Pues para empezar enero, he decidido junto a Isa Janis leer unas 3 o 4 obras de Yukio Mishima, la primera de las cuales ya está leída (El marino que perdió la gracia del mar). Tengo previsto leer algunas novedades de género fantástico que me interesan mucho y seguir apretando con la literatura japonesa. Estoy preparando un post sobre 2016 y las lecturas que no se me van a escapar este año.


jueves, 17 de diciembre de 2015

El despertar de la Fuerza



Nota: No hay spoilers ni nada que pueda estropear la trama de la película. Esto es un relato de mi experiencia con la película y una especie de reseña de la misma evitando todo tipo de spoiler. Aún así, si queréis una experiencia completa, no leáis la reseña. Aunque no contiene spoilers, es cierto que puede condicionar vuestra experiencia en el cine.

Repetir fórmulas que funcionan, da buenos resultados. Y Abrams así lo ha demostrado con The Force Awakens. Si algo tiene Internet, es que es capaz de crear unas expectativas exageradas y sobredimensionadas, juntando esto a cientos y cientos de teorías basadas en nada, hacen que uno se siente en la butaca del cine esperando ciertas cosas. ¿Dónde está Skywalker? ¿Quién es Kylo Ren? ¿Y los nuevos protagonistas? Hay cierto temor, quizá la pregunta más peligrosa que te haces es la de ¿quién es el próximo Jar Jar Binks? Pero basta con que aparezca el texto de inicio de la película para olvidar todo eso. La sala aplaude, tú aplaudes, y te das cuenta de que has vuelto. Y cuando ves el entusiasmo de toda la gente descubres que de algún modo, esa trilogía de la que todos renegamos, va a ser redimida.

La película es una maravilla, pero no parece de Abrams. Es cierto que se repiten dos leitmotiv del director, pero es un film más enfocado a cumplir expectativas, a redimir toda una trilogía de películas que dejaron la reputación de los Jedi por los suelos. Jesús Cañadas, hace más de un mes me dijo: “La película va a ser un remake, punto por punto del primer film de la trilogía original.” Y vaya si tenía razón. La fórmula se repite, perfilada y más trabajada, y además juega con ventaja, pero es increíble que una película pueda despertar tantas emociones.


J.J. Abrams no solo enmienda los errores de la trilogía que hace de precuela, sino que se fija también en los mayores aciertos de la trilogía original. Filmar en escenarios reales consigue que la inmersión sea sobrecogedora. Planos panorámicos mostrando paisajes alienígenas que nos dejan con la boca abierta, la misma sensación de ver a Luke de joven mirando el horizonte con un atardecer de varios soles. Otro gran acierto es el de utilizar efectos tradicionales, hay una gran cantidad de disfraces y escenarios construidos que aportan un realismo que la CGI no puede conseguir. Sí, es cierto que hay un personaje cuya animación chirriaba un poco, pero ver a una cantidad enorme de extraterrestres “reales” no deja de conseguir un realismo palpable. Sumad esto a filmar la película en exteriores. Star Wars VII: The Force Awakens es un film impresionante. Y a todo esto hay que sumarle la increíble banda sonora de John Williams. Un compositor más maduro, más pausado y más evocador.


Abrams juega con la propia mitología del universo Star Wars, desde colocar enormes destructores o AT-AT enterrados en la arena. Han Solo confirmando que todo es cierto, que los Jedi existen. Pero a su vez trata de quitarle hierro al asunto cuando Finn hace cierto comentario sobre la Fuerza. Es extraño, que todo lo que vimos en El retorno del Jedi ocurrió hace apenas 30 años. En este nuevo film, todo lo viejo vuelve a ser nuevo. Como ya he dicho, los elementos se repiten, la estructura se repite, y la sensación de volver a ser un crío alucinando en el cine se despierta.

Abrams se muestra un director conservador en este film, no arriesga nada y por ello todo lo que hace, le sale bien. Es cierto que aparecen elementos característicos suyos, como el drama padre-hijo, o incluso “la caja”; pero nada que no hubiéramos visto en Una nueva esperanza. Lo que se ha conseguido con este film ha sido dejar claro que la franquicia sigue viva, que el mito está ahí y que las cosas se pueden hacer bien. Repito, quizá nos parezca un film poco arriesgado, pero salir del cine y empezar a comentar las escenas como un crío es algo que no me pasaba desde hacía años. Que la sala entera aplauda en momentos concretos de la película es algo que no había visto jamás. Que todo un cine tararee la música de John Williams, o que decenas de personas vengan disfrazadas al cine. Star Wars está claro que es un hito pop, y Abrams ha sabido complacer a su público. Nos ha dado lo que veníamos buscando y nos ha dejado con ganas de más. No se ha hecho pesado con los droides y ha creado nuevos héroes a la vez que devolvía algo de gloria a los antiguos. Yo, por mi parte, me declaro admirador de la maestría de Abrams.


J. J. Abrams ha conseguido que la fuerza vuelva a despertar en nosotros.




martes, 15 de diciembre de 2015

Luna: New Moon, de Ian McDonald




Una portada. Sí, una simple portada fue lo que me llevó a comprar Luna: New Moon de Ian McDonald. Curioso que dejándome llevar por una portada (y, alguna que otra recomendación) haya caído en una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído nunca y entre mis tres o cuatro mejores lecturas de este año. Ian McDonald es un autor de ciencia ficción veterano, y muy conocido entre los lectores asiduos de este género. No en mi caso, ya que esta ha sido mi primera toma de contacto con el autor anglosajón.

Luna: New Moon recuerda a Dune, de Frank Herbet (la lucha entre casas en un contexto de ciencia ficción y que se perpetúa de forma generacional), y a su vez tiene la complejidad de «Canción de Hielo y Fuego» en cuanto a maquinaciones, giros de guion y tramas palaciegas. Una combinación alucinante. En Luna: New Moon la trama ocurre en la Luna. No hay viajes interestelares, no hay grandes planetas alienígenas. Lo más lejos que ha podido llegar la humanidad ha sido la colonización de nuestro satélite. En la Luna hay cinco familias que gobiernan, apodadas Los Cinco Dragones: los Vorontsov, los Sun, los Mackenzie, los Asamoah y los Corta. Cada una de estas familias tienen su fuente de riqueza y poder explotando de diferentes maneras lo recursos de la Luna. En el caso de los Corta, los “protagonistas” de esta primera novela, se trata del comercio de Helio-3 en la Tierra. El Helio-3 es la fuente de energía más potente descubierta hasta ahora por la humanidad.

Esta novela destaca por una trama de intriga palaciega donde las familias más importantes se enfrentan entre ellas de forma velada mientras que otras familias menos poderosas tratan de recoger las sobras de las grandes mediante alianzas y traiciones. Pero Ian McDonald no se centra simplemente en estas intrigas, sino que aprovecha para especular sobre la sociedad desarrollada en la Luna. No hay condenas penales, sino que la sociedad se fundamenta en contratos. Es decir, en caso de asesinato, o robo, la familia  a la cual pertenece el criminal debe abonar una cantidad económica equivalente a la pérdida que ha supuesto el crimen. Es decir, no hay “crímenes”, sino pérdidas y ganancias, y si con tus actos provocas pérdidas en otra familia y esta lo puede demostrar, debes abonar esas pérdidas a partir de un juicio. Esto crea un worldbuilding impresionante donde los actos de todos los personajes se fundamentan en esta base. Es decir, los personajes se las ingenian de mil maneras para atacar a otras casas de la forma más legítima posible o, en otros casos, de la forma más anónima posible, de forma que el “crimen” no pueda ser vinculado a nadie.


"Judge Kuffuor and Ariel Corta have old history; teacher and pupil. On her first day in law school he taught her that Lunar law stands on three legs. The first leg is that there is no criminal law, only contract law: everything is negotiable. The second is that more law is bad law. The third leg is that a fly move, a smart turn, a dashing risk is as powerful as reasoned argument and cross-examination."

Los habitantes de Luna han desarrollado cualidades físicas algo más potentes que los terrícolas, ya que en la Luna no hay aire y la gravedad es mucho menor, se vanaglorian de que, tras generaciones de colonización, sus cuerpos hayan evolucionado de forma que se sienten superiores. El aire, como ya hemos dicho, no existe en la Luna, por lo que debe ser generado y esto cuesta dinero. Es decir, si quieres respirar, debes pagar. Al inicio de la novela asistimos a una carrera por la superficie lunar de varios chavales en una especie de rito por convertirse en adultos. En estas primeras páginas de la novela el autor nos pone de manifiesto las condiciones extremadamente duras de la Luna en un pequeño fragmento de lo que vamos a encontrar en el resto de la obra.

Pero quizá el elemento que más me ha impactado de la obra ha sido el tratamiento del sexo. La sexualidad no es un tabú, por lo que las inclinaciones sexuales son variadas. Quizá la más sorprendente sea la me-sex, es decir, el sexo con uno mismo. Ian McDonald aprovecha esta nueva sociedad para especular sobre la identidad sexual, un tema relativamente popular hoy en día en nuestra sociedad. En la novela ataca a los prejuicios colocando personajes que no son ni masculinos ni femeninos y utiliza neologismos para referirse a ellos. Algo parecido a lo que ya vimos en Justicia Auxiliar de Ann Leckie.


Es duro entrar en la novela. Las primeras 50 páginas son maravillosas, pero a su vez son un bombardeo de información que no dejará indiferente al lector. Si aguantamos estas primeras páginas (a mí personalmente me fascinaron, aunque es cierto que mi ritmo de lectura era bastante más lento que con el resto de la novela) entraremos a un mundo espectacular. McDonald no se recrea con las palabras, las usa en justa medida y lo suficiente para evocar, en vez de enseñar. El autor explica qué hay, no nos lo deja mascado, y por ello la parte imaginativa de la lectura es mucho más satisfactoria. No estoy diciendo que el autor ponga a prueba al lector, ya que a pesar de haber tantos personajes no hay problema para recordar quién es quién, pero McDonald tiene un estilo peculiar cargado de ritmo y situaciones que ocurren al mismo tiempo creando un mundo dinámico y vivo. Con cuatro pinceladas McDonald desarrolla a los personajes y según avanza la novela consiguen una profundidad impresionante.

En definitiva y por no alargarme más (mi entusiasmo por la obra creo que es evidente), decir que se trata de una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído en mucho tiempo, y se trata de una novela que entra en mi TOP5 de mejores novelas de ciencia ficción que he leído jamás. El autor ha declarado que se trata de una bilogía, pero que si existe una editorial interesada en esta serie, McDonald tiene pensado escribir más novelas ambientadas en Luna. Además está en camino una adaptación de la novela. ¿Qué más os puedo decir? Cruce entre Dune y Juego de tronos, con un ritmo frenético, una prosa que es una delicia de leer y una gran dosis de especulación sobre diferentes aspectos como la sexualidad, la sociedad o la economía. Leer a Ian McDonald ha sido como despertar de un largo sueño y descubrir que existe la Literatura y la Ciencia Ficción.

domingo, 13 de diciembre de 2015

El honor es una mortaja, de Carlos Bassas


Esto de llevar un blog a veces te lleva a conocer a escritores que resultan ser algo más que escritores. Resultan ser personas de carne y hueso, con las que se puede hablar. Parece una tontería, algo obvio, pero tendemos a idealizar a los autores (yo el primero), hasta que los conocemos y vemos que simplemente son personas que han desarrollado una habilidad artística y tienen (algunos) cierto talento para ello. Dejando a un lado las divagaciones sin sentido, vengo a comentar una novela policíaca. No es demasiado inusual, pues de vez en cuando traigo géneros ajenos a la fantasía al blog. Aunque estas reseñas suele leerlas menos gente, me apetece hablaremos de El honor es una mortaja, de Carlos Bassas.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Slade House, de David Mitchell



Slade House ha sido mi primera incursión en la literatura de David Mitchell. Hace algunos años lo intenté con El atlas de las nubes pero por circunstancias ajenas al libro terminó abandonado. A través de NetGalley me hice con Slade House una novela no demasiado larga, algo que pesaba en la parte negativa de la balanza para leer a Mitchell, y además, decían, era su obra más accesible. En cuanto a lo de accesible lo entendí por lo de la longitud del texto, no por sencillez, así que me lancé por fin a por este prolífico autor.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Resumen de lecturas [Octubre, 2015]


Este mes hice un alto en mis lecturas programadas para hacerle hueco al Premio Nobel de Literatura de este año, Svetlana Alexievich (de la cual ahora mismo ya podéis encontrar otras dos novelas más publicadas, por Debate y por Rayo Verde, además de la que yo leí). El resto de lecturas varían entre novelas, un ensayo y una revista de ficción y no-ficción. Es un mes donde he leído variedad, novela japonesa histórica, poemas, novela negra (tres novelas), dos clásicos (uno de terror victoriano), una novela de terror fantástica y finalmente los impresionante relatos de Kelly Link.