19/3/18

Me tragó el igualma, de Víctor Guisado


La filosofía y la poesía son dos armas muy potentes de la literatura que no vemos a menudo en la ciencia ficción. Ni siquiera en la ciencia ficción humanista. Es cierto que recargar un texto con teoremas existenciales y un estilo sorbecargado, si además es una trama relativamente complicada, puede echar al lector para atrás. Pero las reminiscencias a El Principito son claras. Esa mirada infantil hacia nosotros mismos, hacia la vida, hacia el universo. Pues tenemos una obra con una carga filosófica similar en España. Estoy hablando de Me tragó el igualma, de Víctor Guisado Muñoz, y publicada en Ediciones el Transbordador. Quizá consideréis que exagero, y que la comparación es atrevida como poco, pero dejad que os hable un poco más de esta magnífica obra y del sorpresón que me he llevado con su lectura. 

Me tragó el igualma es una obra misteriosa, con muchísimo asombro y sentido de la maravilla por el universo y el cosmos. ¿Sabéis esa extraña melancolía, como añoranza de algo que jamás hemo conocido, cuando miramos a las estrellas? Esa ha sido la sensación que me ha impregnado durante toda la lectura de esta novela. El Hijo del Poeta es el protagonista de esta obra narrada en primera persona. Este chico acompaña de pequeño a su padre a recolectar los frutos de los árboles-monte, un tipo de fruto que se vende como poesía a los clientes. Padre e hijo viven de aquí para allá, su labor es dura, pero el joven observa las estrellas con anhelo. A través de su curioso periplo iremos observando el mundo a través de los ojos del chico y de su inusual y curiosa forma de interpretar el entorno. Amistad, soledad, sueños y poesía son los elementos que van en la maleta de viaje de esta entrañable pareja.

Últimamente me apetecen historias distintas, sobre todo desde que traduzco género fantástico y paso tantas horas sumergido en estos textos, para desconectar me apetecen cosas fuera de lo común. Es probable que este haya sido un gran punto a favor no solo de que adelantara esta lectura en la pila, sino de que me gustara tanto. Me tragó el igualma es desde luego un rara avis, ya que no solo propone una historia y una trama distinta, fuera de lo común, sino que el modo de llevarla a cabo es sorprendente y nuevo. Mirad, no digo que en general las novelas no estén, digamos, bien escritas, pero en general tengo la sensación de que el estilo es lo que menos se cuida en el género (cada vez hay más excepciones y autores destacables), pero la literatura de ideas suele predominar en este género. Por ello cuando me encuentro con un libro de personajes, de ideas y que además presenta una propuesta estilísta cuidadísima, siento cierto entusiasmo como lector. Como ya he comentado antes, Víctor Guisado escribe con un estilo milimétrico, como el de esos poetas que calculan cada verso. Esto va a sonar raro, pero me sorprendió ver páginas y páginas sin un salto de página, sin distintos párrafos. Un único párrafo que se extendía durante decenas de folios. Y pensé "uf, esto pinta bastante durito", pero nada más allá de la realidad, el texto fluye de un modo impresionante y recuerdo pensar "vaya, qué envidia y qué ganas de escribir". Y ahí me di cuenta de que se trataba de un libro magnífico.

"Mi debilidad es también mi fortaleza. ¿Qué sentido tienen el dolor y el sufrimiento humano a escala cósmica? Ninguno. Mi padre lo entendió antes que yo y así lo transmitió en las semillas que escribía. Por eso lo encerraron: porque el gobierno necesita que sigamos siendo pequeños primates temerosos del trueno y de la lluvia. Pero es imposible mirar cara a cara al Universo y seguir siendo meramente un Homo Sapiens. Miro fijamente al Cosmos hasta que me quedo ciego y la mente estalla. La contemplación del Cosmos es el virus mutágeno más poderorso que existe. A pesar de mi estómago, que sigue teniendo hambre y frío, ya no soy un hombre. Ya no tengo miedo y veo más allá de lo que me dictan las meras normas de la supervivencia darwiniana. El Universo ocurre, y no ocurre a mi alrededor: yo formo parte de él. Una parte insignificante."

Os he contado poquísimo de la trama, pero de verdad creo que vale la pena entrar conociendo poco o nada, con una leve sugerencia de "lee, esto es bueno", de "entra aquí, que hay maravilla". Los personajes están repletos de matices. Dicen muchísimo con muy poco. ¿Sabéis esas novelas de cientoypoco páginas que dicen más que esas sagas de miles y miles de páginas? Voilá. En definitiva, ha sido una lectura que he disfrutrado muchísimo, con la que me lo he pasado genial y que no creo que tarde en releer (costumbre que estoy tratando de reinstaurar en mi vida). La edición de Transbordador me ha sorprendido por la calidad del papel, la tipografía cómoda para leer y una maquetación sin errores (algo que no ves ni en las editoriales más grandes, por cierto). Es un libro cortito, pero esconde una historia enorme. Dadle una oportunidad y luego me contáis, yo por mi parte voy a agradecer a la persona que me recomendó lanzarme a esta lectura (guiño, guiño, Dani, guiño, guiño, Elías). Me tragó el igualma es una historia que voy a tardar en olvidar, para mí ha supuesto una lectura que me ha dejado huella. Y de esas hay pocas.

12/3/18

La armadura de la luz, de Javier Miró


Mi relación con la fantasía épica española es agridulce. Y sí, es una generalización brutal, pero los que seguís este blog sabéis que intento dar (dentro de lo posible) espacio a la literatura hispana y a autores autopublicados. Esto implica que me he encontrado DE TODO. En este mismo blog recibo casi un mail diario ofreciéndome words, epubs o libros en papel de novelas autopublicadas y he adoptado la costumbre de rechazarlo todo en vez de tratar de ser selectivo. Pero, Alex, ¿todo esto es para ponernos en sobreaviso de que La armadura de la luz de Javier Miró no es un buen libro? Pues todo lo contrario. Precisamente lo comencé a leer un tanto dubitativo. Las portadas con espadas o caballeros ya no me llaman la atención. El tono Warhammer no es lo mío. PERO. Javier Miró se ha marcado una obra bastante interesante y que me parece relevante destacar en el blog, ya que a muchos seguro que os despierta la curiosidad. Eso y que hace meses que la tengo leída con la reseña en un borrador bastante extenso, así que vamos allá.

Para los más perdidos, Javier Miró no es un desconocido en esto del mundillo literario. Le podéis encontrar en Libros prohibidos, en su canal de Youtube, en Autorquía y escribe además para varios medios. Casi nada. La armadura de la luz es su segunda novela, y cabe decir que publicarla en Minotauro es todo un logro (sin entrar a discutir la importancia actual del sello, es innegable su catálogo y el prestigio del que ha gozado). En cualquier caso, esto nos debería dar cierta garantía de que Javier Miró sabe lo que hace.

Comencemos con una confesión: Me producen rechazo las novelas de fantasía que comienzan con unos primeros capítulos con una prosa recargadísima donde nos cuentan el origen de las cosas, de los dioses, de la tierra, de los reinos y bla bla bla. No puedo. La armadura de la luz comienza así, y quizá por eso tardé tanto en anirmarme a terminarlo. Lo cierto es que pasado este inicio un tanto... manido, comienza la novela per se. Javier Miró plantea una serie de misterios y dudas en este inicio como el origen de la armadura que da nombre al título y la armadura de la oscuridad. Como ya sabéis, en la fantasía más clásica suele haber ese balance entre opuestos: luz y oscuridad, bien y mal, etc. La novela además cuenta con un gran elenco de personajes y puntos de vista distintos que van desde Jax e Iviqi, una pareja formada por un mercenario veterano y una joven que está desarrollando su formación marcial. Podríamos decir que esta pareja son los protagonistas de la novela, pero repito, hay una cantidad tremenda de personajes y puntos de vista, algo que, personalmente, me ha agradado (con algunos peros). 

La novela es una mezcla entre un tono épico muy propio de leyendas y fábulas, y un estilo bastante ligero, ameno y claro. El prólogo puede inducir a error, toda la historia no pretende ese tono rimbonbante de las historias épicas, sino que Javier Miró escribe con mucha soltura y añade muchísimo humor a su historia. Esto me sorprendió, pues me esperaba algo muy diferente, algo más barroco. El ritmo de la historia es trepidante, acelerado, repleto de acción y escenas que se entrelazan una tras otra, pero esto lacra la profundización de personajes. Durante la lectura uno tiene la sensación de que el autor teme que el lector pueda aburrirse, y creo que esto lacra que los personajes sean más poliédricos e interesantes. 


Antes la he llamado fantasía épica, y esto podría ser perfectamente discutible pues, en muchas ocasiones parece más una novela de espada y brujería. Tanto por ese "tono" de aventura folletinesca como por el alcance más centrado del worldbuilding en la inmediatez. En la fantasía épica (y puede que aquí me equivoque, no soy experto en género) solemos visitar escenarios enormes, grandes imperios, naciones, y las tramas son de gran impacto. En La armadura de la luz la trama y la construcción del mundo está muy centrada en los personajes y en sus situaciones inmediatas. En defintiva, Javier Miró dedica el tiempo justo a construir un escenario que nos permita situar a lospersonajes, pero no se entretiene en describir minuciosamente todo el entorno. Aunque es cierto que en muchas ocasiones echaba en falta una ambientación más amplia, de amplio espectro, para poder luego centrar la atención en la escena en concreto.

A nivel personal no quiero entrar en algunos temas que sí han mencionado otros lectores como Dalayn sobre la representación de ciertos personajes y colectivos. Creo que hay temas que ya deberíamos tener superados, ya que en este caso no sirve lo de "es que es una novela que hay que juzgar con la mirada de su época". En cuanto a personajes, destaco a Sergivs, ya que Miró hace un trabajo muy interesante deconstruyendo el arquetipo de bardo para construir a un personaje. Sobre el resto, lo que ya he comentado antes, me ha faltado tiempo en la cabeza de los personajes, profundizar en su psicología y en sus personalidades. En conclusión, se me hace complicado recomendar esta novela. Si tras todo lo dicho crees que es una novela de tu estilo, dale un tiento, si crees que no, pues lo dicho. Siempre me ha costado "recomendar" libros, pero si me dijeran cómo recomendar la novela de Javier Miró diría que te tiene que gustar la fantasía estilo warhammer, con mucha acción, muchas aventuras, pasapáginas y poco más. Es una novela efectiva que da lo que promete, y aunque yo no estaba demasiado interesado en lo que ofrecía, me parece una característica positiva para un libro. 

9/3/18

Dusk or Dark or Dawn or Day, de Seanan McGuire


Seanan McGuire es una autora increíblemente prolífica. Con varias series de novelas en marcha, cada año podemos ver varias novedades suyas que van desde relatos en antologías varias, pasando por novelas cortas hasta novelas propiamente dichas. Muchos la conoceréis ya que la editorial Runas va a traducir las novelas Every Heart a Doorway y Down Among the Sticks and Bones. Dusk or Dark or Dawn or Day publicada en Tor.com (2017) es una novela corta (o novella) que reconozco que he tardado bastante en leerme, aunque no por la propia historia en sí, sino por saturación directa de lecturas. Es una obra muy cortita, de unas 100 páginas. Y lo cierto es que una vez me puse me la terminé en una tarde (siempre que dejo una novela a medias durante más de un mes la retomo desde el inicio, por eso a veces no puedo terminar muchos libros que comienzo).

A ver, vamos con una reseña algo breve. Comencemos por un breve resumen de la trama, que me parece muy intrigante. Dusk or Dark or Dawn or Day es una historia de fantasmas, desde el punto de vista del espectro. Jenna espera el día de su muerte mientras ayuda a gente en Nueva York. Debido a que es un fantasma, es una tarea bastante complicada, pues no tiene edad y el tiempo no pasa para ella. Se ha quedado atrapada en la adolescencia. No tardará en descubrir cieta amenaza que asola la ciudad y debería superar sus traumas y miedos para socorrer a las gentes de Nueva York, y a sus fantasmas. La trama de esta novela da la sensación de ser bastante ordinaria, pese a los elemenos sobrenaturales. Y ahí está la gracia de la obra de McGuire. Con pocos elementos crea una historia en la cual muchos nos podemos ver fácilmente reflejados. Empatizar con los protagonistas es una tarea sencillisima (y, dejadme que os diga, conseguir algo así me parece magia).

Hay varios temas que sobrevuelan toda la historia de forma constante, como la pérdida, el suicidio o la aceptación de la propia pérdida. Es una historia dura, o por lo menos a mí me ha resultado dura de leer. No complicada, sino con una carga emocional tremenda. Es cierto que tiene varias capas de lectura y un lector que busque entretenerse con una simple historia de una chica fantasma en Nueva York va a encontrar eso (al fin y al cabo, leemos lo que queremos, no lo que el autor quiere que leamos). Si hay algo que me gusta de McGuire (aparte de lo ya mencionado) es su atención al detalle en todo. Formas de actuar, qué dicen los personajes, cómo lo dicen, los lugares, los temas, los olores. Todo. Puede que la historia te guste más o menos, te atrape más o menos, pero es innegable la capacidad para transmitir temas que tiene la autora.

Y quiero finalizar la reseña (que quería ser breve y al final...) destacando los personajes. McGuire tiene una habilidad especial para forjar personalidades. Para crear personajes reales, actuales y vivos. Son personajes que no busca un objetivo concreto en el lector (el que motiva, el que te hace llorar, el que pone en marcha la trama) sino que son personas con miedos, motivaciones y momentos de alegría o tristeza. Esto me parece especialmente complicado, porque todos sabemos que la realidad a veces puede ser no demasiado real, y la ficción necesita ser coherente para no caer en el caos. Por eso digo que McGuire es especialmente buena en este sentido. En definitiva, una obra interesante, que se lee rápido, divertida, entretenida y dura. Os recomendaría comenzar a leer a la autora por las novelas que va a publicar Runas o por relatos suyos. Aunque esta obra es totalmente recomendable.