20/12/17

The Power, Naomi Alderman



The Power, de Naomi Alderman, publicada en Roca Editorial, y traducida por Ana Guelbenzu, tiene una sinopsis poderosísima, y creo que ha sido publicada en un momento necesario. Es una novela relativamente fácil de leer, un estilo sencillo y directo, lo que llamaríamos un pasapáginas, y a la vez esconde una gran cantidad de ideas, reflexiones e interpretaciones. Susana Vallejo comentó en su crítica que esta podría ser una obra de las que se leen en el instituto. La sinopsis es bien sencilla, alrededor del planeta, distintas mujeres desarrollan ciertos poderes para hacer frente a distintas amenazas contra su vida. Pueden dar descargas eléctricas a sus atacantes, que en este caso suelen ser hombres: ya sabéis, violaciones, maltratos, agresiones y demás.

Lo interesante es que, aunque he usado la palabra poderes, estamos hablando de algo que podría ser plausible a nivel evolutivo. Las mujeres desarrollan una capacidad biológica para defenderse de su mayor amenaza: los hombres. Como si de una anguila se tratara, controlan las descargas en mayor o menor medida y pueden causar desde un leve aturdimiento a incluso la muerte.

Pero Alderman no se queda en la anécdota. Aunque la mitad del libro es esta introducción en la que muestra a distintas mujeres descubriendo esta capacidad (lo llamaremos así a partir de ahora), la autora se adentra en las consecuencias políticas y sociales. Como todos sabemos, el poder en esta sociedad lo ostentan los hombres. Por mucha igualdad que nos entestemos en querer creer que existe, los altos cargos políticos o económicos los llevan hombres.


The Power es una novela que presenta ciertas reflexiones clásicas (quién ostenta el poder, cómo se usa, qué ocurre cuando el desamparado consigue poder…) y las ofrece con un novum interesantísimo. Se tratan temas como la identidad o la injusticia social, así como las cuestiones de género tan debatidas hoy en día. Pero. Y siempre hay un pero. He tenido la sensación de que la autora pasa por encima de ciertos temas, y que con otros es más que superficial. Hay una cantidad demasiado notable de “relleno”, o de “paginitis” en la novela que de creo, lastra el ritmo de la novela. Entiendo que están ahí para que la novela sea más llevadera. Pero según mi punto de vista le quita relevancia a ciertos aspectos que me resultaban de mayor interés.

La confrontación entre ambos sexos es la columna vertebral del desarrollo de la historia y el tema principal del libro, y es quizá el tema que queda mejor explorado en la historia. A medida que las mujeres van acaparando posiciones de poder y derrumbando el patriarcado, la sociedad cambia. Alderman compone una interesantísima fábula sobre el poder que nos ayuda a descubrir ciertas claves para analizar la problemática que vivimos en nuestra sociedad. No es de extrañar que Naomi Alderman sea la autora que Margaret Atwood considera como su sucesora, pues su uso de la ciencia ficción se asemeja muchísimo al de la autora de El cuento de la criada. Una novela notable, pues con el simple hecho de generar un rico debate, el libro cumple su función. Aquí concuerdo con Susana Vallejo, esta novela deberían leerla en los institutos. Porque The Power derrocha poder en ideas.

12/12/17

Futuros perdidos, de Lisa Tuttle


Lo primero que salta a la vista de Futuros perdidos de Lisa Tuttle (Gigamesh, 2016) es la impresionante ilustración para la cubierta de Corominas. Este óleo augura una historia apasionante, y aunque se dice que no hay que juzgar a un libro por su portada, en esta ocasión fue inevitable. Pero, ¿de qué trata la novela? Futuros perdidos nos presenta a Clare Beckett, una mujer con una vida aburrida y anodina. Pasa los cotidianos días en un trabajo que le desagrada y rememora un pasado doloroso, viviendo un presente solitario. Su vida está en el filo de la navaja, en una balanza que tiene que compensar constantemente para no caer en el abismo.

A medida que avanza la trama, la historia comienza a enrarecerse. Hay algo que no acaba de encajar. Algo extraño. Insólito. Clare vive una historia de mundos paralelos. O de vidas paralelas. No comentaré cómo lo desarrolla la autora, creo que ahí está la gracia de la novela, pero sí es cierto que Lisa Tuttle no se entretiene demasiado en explicaciones científicas y plausibles, sino en construir al personaje de Clare a través de estas experiencias increíbles. Y ahí reside lo arriesgado de esta novela. Un público de ciencia ficción acostumbrado a obras de mundos paralelos (no sé, se me ocurre alguna de Félix J. Palma, o quizá alguna más científica de Asimov), pero yo en cambio le encontré más similitudes, aunque claro, con obvias diferencias, con 1Q84 de Murakami. Repito, en el modo de tratar los mundos interconectados o paralelos, no en la trama. Lisa Tuttle profundiza en las repercusiones emocionales y personales por las que pasa Clare, y aquí debo reconocer que llegado cierto punto de la novela, esta solo se sostiene por la protagonista, ya que la propia trama se diluye ligeramente.


Creo que, ya que Lisa Tuttle aborda esta temática de una forma tan poco ortodoxa, me hubiera gustado ver implicaciones más ambiciosas. Tengo la impresión de que la historia se autocontiene y no desarrolla todo su potencial. Y lo aclaro por si hay dudas, la obra me ha gustado muchísimo y ha sido todo un descubrimiento. No he leído muchas novelas sobre viajes entre mundos paralelos (la última fue otro curioso acercamiento, The Broken Empire, de Kameron Hurley), y se agradece que vuelvan temas más o menos clásicos o sempiternos en la ciencia ficción con un acercamiento no visto antes.

Lisa Tuttle reflexiona sobre la causalidad de nuestras decisiones y cómo estas marcan el curso de nuestra vida. Ya sabéis, aquello de aleteo de la mariposa. Este es el punto fuerte de la novela. Es donde Futuros perdidos se recrea e impresiona, porque en cierto punto llegas a sentir esa presión de que absolutamente todo lo que hagas, decidas, digas o pienses es vital a un nivel cósmico. Clare busca todos esos futuros perdidos de los que habla el título, y sentimos su agobio ante las abrumadoras posibilidades.

Como broche final me gustaría destacar la labor de traducción de Laura Martín de Dios, que consigue que podamos gozar de la habilidad narrativa de Lisa Tuttle como si hubiera escrito la novela en castellano. No tengo mucho más que decir, recomendaros una novela que os va a dejar ese sabor agridulce de "¿Y si hubiera hecho esto en vez de aquello?", "¿Qué hubiera sido de mi futuro de haber hecho esto otro?". Preguntas que generan una nostalgia por lo no vivido que atormentan a Clare. Bravo por Gigamesh y su apuesta con esta excelentísima escritora, Lisa Tuttle es literatura con mayúsculas. Y encima es friki.