4/7/19

El núcleo del sol, de Johanna Sinisalo


Nota: esta reseña es una colaboración con Isa Janis, de A través de otro espejo, para el Especial Celsius232 2019.

No solo de ciencia ficción anglosajona se vive. De los países nórdicos también llegan libros con propuestas originales pensados desde una perspectiva cultural y social distintas. Este soplo de aire fresco me parece incluso más necesario cuando hablamos de un subgénero que está surgiendo como la espuma en librerías: la distopía feminista. Es decir, toda la estela de obras que han salido a raíz del enorme éxito de El cuento de la criada. Hemos visto muchísimos de estos libros como Voz, The Power, Relojes rojos y demás que, por desgracia, pecan de ser productos que quieren aprovechar el tirón de muchísimos lectores interesados por el tema pero que carecen de buenas ideas y terminan siendo obras más que olvidables. Por ello cuando aparece una que destaca sobre el resto y que no se me caen los anillos al decir que podría ser una digna sucesora de la obra de Atwood, creo que vale la pena, no, es incluso necesario, destacarlo y anunciarlo.

El núcleo del sol nos sitúa en un futuro cercano, en una Finlandia totalitarista y claramente distópica. El gobierno finlandés de ultraderecha ha ganado poder a través de varias elecciones y ha acabado imponiendo su mandato eliminando privilegios y, sobre todo, derechos civiles. De hecho en esta Finlandia distópica hay censura y bloqueo de la información, apenas se sabe qué ocurre en Europa (muy parecido a la Gilead de El cuento de la criada), pero esto no es, ni de lejos, lo peor. El gobierno ha decidido controlar el mayor poder de las mujeres: la maternidad. ¿Cómo? Pues con selección artificial, es decir, solo las mujeres sumisas, con una inteligencia más o menos justa, fáciles de manipular y de familias afines al régimen pueden reproducirse. Y siempre bajo estricto control del estado. Estas mujeres van a tener hijos todavía más sumisos a quienes educarán bajo el servilismo. Por otro lado, las mujeres más rebeldes, luchadoras o librepensantes son esterilizadas de niñas. De ese modo evitan la posible diseminación de futuras generaciones que se opongan al régimen. El estado ha prohibido muchísimas más cosas, entre ellas el ocio y por lo tanto las drogas recreativas. No solo las drogas ilegales, sino que cosas como el alcohol o incluso los alimentos picantes, ya que estos propician que nuestro cerebro libere ciertas propiedades químicas. A este gobierno utópico/distópico lo llaman eusistocracia, y estamos en la República Eusistocrática de Finlandia.

1/7/19

La glándula de Ícaro, de Anna Starobinets


Nota: esta reseña es una colaboración con Isa Janis, de A través de otro espejo, para el Especial Celsius232 2019.

Ismael Martínez Biurrun asegura en el prólogo a La glándula de Ícaro que nadie escribe ciencia ficción como lo hace Anna Starobinets. Es una frase ambigua y que puede interpretarse de varias maneras, pero desde luego Starobinets es una autora indiscutiblemente sobresaliente. Son las ideas y la el contenido lo que hace de Starobinets una autora especial, destacable y única. A lo largo de esta reseña intentare justificar estas afirmaciones que comparto con Biurrun en su prólogo (uno que recomiendo leer, ya que no es un texto de relleno cualquiera). Le debemos el Sol a Nevsky por acercarnos a la autora Rusa en español (autora desconocida en inglés, por cierto). Anna Starobinets es un desparrame de ideas originales y de una pasmosa habilidad para exponerlas en un texto breve y contundente. Si algo carateriza las historias de La glándula de Ícaro, además de lo ya mencionado, es que siempre llegan al límite de lo que la idea pretende desarrollar. No deja cabos sueltos, no se queda a medias, profundiza hasta rascar el fondo. Y a Starobinets le sobran escrúpulos para escribir y describir y contar. Un escalofriante universo que a veces se torna depresivo, oscuro y tenebroso.