12/12/17

Futuros perdidos, de Lisa Tuttle


Lo primero que salta a la vista de Futuros perdidos de Lisa Tuttle (Gigamesh, 2016) es la impresionante ilustración para la cubierta de Corominas. Este óleo augura una historia apasionante, y aunque se dice que no hay que juzgar a un libro por su portada, en esta ocasión fue inevitable. Pero, ¿de qué trata la novela? Futuros perdidos nos presenta a Clare Beckett, una mujer con una vida aburrida y anodina. Pasa los cotidianos días en un trabajo que le desagrada y rememora un pasado doloroso, viviendo un presente solitario. Su vida está en el filo de la navaja, en una balanza que tiene que compensar constantemente para no caer en el abismo.

A medida que avanza la trama, la historia comienza a enrarecerse. Hay algo que no acaba de encajar. Algo extraño. Insólito. Clare vive una historia de mundos paralelos. O de vidas paralelas. No comentaré cómo lo desarrolla la autora, creo que ahí está la gracia de la novela, pero sí es cierto que Lisa Tuttle no se entretiene demasiado en explicaciones científicas y plausibles, sino en construir al personaje de Clare a través de estas experiencias increíbles. Y ahí reside lo arriesgado de esta novela. Un público de ciencia ficción acostumbrado a obras de mundos paralelos (no sé, se me ocurre alguna de Félix J. Palma, o quizá alguna más científica de Asimov), pero yo en cambio le encontré más similitudes, aunque claro, con obvias diferencias, con 1Q84 de Murakami. Repito, en el modo de tratar los mundos interconectados o paralelos, no en la trama. Lisa Tuttle profundiza en las repercusiones emocionales y personales por las que pasa Clare, y aquí debo reconocer que llegado cierto punto de la novela, esta solo se sostiene por la protagonista, ya que la propia trama se diluye ligeramente.


Creo que, ya que Lisa Tuttle aborda esta temática de una forma tan poco ortodoxa, me hubiera gustado ver implicaciones más ambiciosas. Tengo la impresión de que la historia se autocontiene y no desarrolla todo su potencial. Y lo aclaro por si hay dudas, la obra me ha gustado muchísimo y ha sido todo un descubrimiento. No he leído muchas novelas sobre viajes entre mundos paralelos (la última fue otro curioso acercamiento, The Broken Empire, de Kameron Hurley), y se agradece que vuelvan temas más o menos clásicos o sempiternos en la ciencia ficción con un acercamiento no visto antes.

Lisa Tuttle reflexiona sobre la causalidad de nuestras decisiones y cómo estas marcan el curso de nuestra vida. Ya sabéis, aquello de aleteo de la mariposa. Este es el punto fuerte de la novela. Es donde Futuros perdidos se recrea e impresiona, porque en cierto punto llegas a sentir esa presión de que absolutamente todo lo que hagas, decidas, digas o pienses es vital a un nivel cósmico. Clare busca todos esos futuros perdidos de los que habla el título, y sentimos su agobio ante las abrumadoras posibilidades.

Como broche final me gustaría destacar la labor de traducción de Laura Martín de Dios, que consigue que podamos gozar de la habilidad narrativa de Lisa Tuttle como si hubiera escrito la novela en castellano. No tengo mucho más que decir, recomendaros una novela que os va a dejar ese sabor agridulce de "¿Y si hubiera hecho esto en vez de aquello?", "¿Qué hubiera sido de mi futuro de haber hecho esto otro?". Preguntas que generan una nostalgia por lo no vivido que atormentan a Clare. Bravo por Gigamesh y su apuesta con esta excelentísima escritora, Lisa Tuttle es literatura con mayúsculas. Y encima es friki.