The Southern Book Club’s Guide to Slaying Vampires, de Grady Hendrix


Reconozco que soy malo haciendo caso a las recomendaciones. Me gusta que alguien me hable con pasión de libros que le han gustado pero siempre acabo leyéndome lo que me da la gana. Pero a veces los planetas se alinean y ocurre lo inesperado, y este es uno de esos casos. Un buen amigo llevaba varios años recomendándome los libros de Grady Hendrix y aunque le hice caso y me compré un par acabé picando con su última novedad: The Southern Book Club’s Guide to Slaying Vampires (La guía del club de lectura sureño para matar vampiros, traducción libre), una novela de vampiros que, por el título y la sinopsis, era muy sugerente. La novela, por resumirla de algún modo, va de un club de lectura formado por amas de casa de clase media en un barrio de blancos en Estados Unidos, una presencia perturbadora llega a este barrio y desbarata la tranquila y acomodada vida de todos los vecinos.

The Southern Book Club’s Guide to Slaying Vampires que voy a pasar a llamar “Southern Bookclub” a partir de ahora es un libro que es justo lo que dice en la portada y en la sinopsis y a la vez no lo es. Promete tener mucho humor pero a la vez no. Es un libro complejísimo, con distintas capas de lectura y libre a ciertas interpretaciones y conjeturas. Y al mismo tiempo es tremendamente simple. Me explico. La novela comienza con el barrio de Old Town habitado por Patricia y su familia, Carter, Korey y Blue, sus dos hijos. Ella comienza a asistir a un club de lectura pero los libros que leen son aburridísimos, tanto que no se los lee porque no tiene tiempo. Acaba por montar junto con otras exmiembros de ese club otro club de lectura donde leen true crime y novelas truculentas. Al mismo tiempo aparece en el barrio un tipo llamado James Harris. Y a partir de aquí las cosas comienzan a torcerse. Desaparecen niños, Patricia empieza a sospechar de James Harris. El propio hombre la visita en casa y le insiste en que la deje entrar. Y así hasta, digamos, un tercio del libro, cuando el fantástico irrumpe como un torrente de ratas harapientas.

El libro, en mi opinión, tiene un inicio, dos (incluso tres) nudos y un gran desenlace, y está construido con una delicadeza y una precisión tal que harían sonreír al bueno de Chejov. Hendrix no deja ni un solo hilo suelto. Todo, todo sirve a la trama, a la historia, a los personajes y al lector. La información que Hendrix decide dar sobre tal o cual personaje, o tal o cual evento es tan precisa y tan pensada que incluso asusta. Es un libro calculado al milímetro. Y al mismo tiempo no da sensación de artificial. Es una historia tan orgánica, tan natural, que casi parece un artículo histórico sobre una serie de crímenes reales. 

Y en parte a eso juega la novela. Como he dicho antes, el libro es simple: es una novela de terror sobre vampiros. Pero al mismo tiempo referencia el true crime y el auge de historias sobre asesinos en serie (que ahora volvemos a ver repuntar en Netflix). Hace referencias a la novela policíaca y guiños a la novela de espías. Tiene partes de costumbrismo, de intimismo incluso, de lucha social, de cambios generacionales… Es una novela que toca muchísimos palos. La diferencia de clases en los barrios segregados de principios de los 90. El papel de la mujer como ama de casa en este contexto. El racismo. El dinero. La avaricia. 

Y al mismo tiempo Hendrix se las apaña para, en este contexto concreto, reinventar ciertos arquetipos clásicos del vampiro. Con referencias claras al Drácula de Bram Stoker consigue crear un vampiro propio, un vampiro nuevo, pero que bebe de sus raíces. Este vampiro es la plaga, es la enfermedad, es la muerte, es el odio, es la avaricia, es el mal que se alimenta del mal. Es el miedo. 

Grady Hendrix tiene un enorme control del estilo, pasa de una narración muy humorística y casi paródica a un estilo opresivo, de una tensión brutal que casi te deja sin aliento. Y de nuevo salta a algo más de lucha social, más intimista, más comedia. Creo que mi reseña no le hace justicia a este libro, pero me parece que es una de esas novelas con las que uno se topa en pocas ocasiones. Un libro fácil de recomendar a cualquier tipo de lector (yo mismo lo voy a proponer en mi club de lectura). Un libro que me ha entusiasmado y en el que no paro de pensar un día tras otro. Es algo incluso obsesivo. En definitiva, un libro que da para muchas horas de charla. Un libro que está entre mis preferidos y en mi top tres de libros de vampiros junto a Salem´s Lot y Drácula.

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