La primera parte de la saga de los Assassini se ha titulado La espada maldita, título que para mí hace referencia metafórica al protagonista (o a uno de ellos). Antes de empezar a leer este libro me convencí leyendo muchas reseñas, ya que huía despavorido de cierta frase que decora la portada: “Una reinvención del mito del vampiro”. De hecho, este mito ha sufrido mucho, ha sido vapuleado y maltratado por ciertas novelas y películas últimamente, por lo que otra novela ambientada con este ser no me llamaba lo más mínimo. Mi interés despertó cuando empecé a escuchar que de vampiros poco, que era una novela historia, de intriga palaciega, de asesinos y con una ambientación muy lograda. Fue entonces cuando me hice con la novela y me zambullí en sus páginas. La lectura ha sido rápida, tres días, pero no por ello sencilla. El estilo de J. C. Grimwood es a menudo críptico y confuso, sin facilidades para el lector. Lo peor de todo han sido los diálogos. No sabes quién está hablando ni ...