Cuando el silencio vibra y las flores lloran lagrimas de rocío, cuando los látigos del sol azotan la conciencia de pequeños animalillos. Cuando la vida se siente en cada brizna de hierba, en cada pequeña telaraña solitaria, que atrapando gotitas de agua resiste, al implacable olvido. Solo entonces, cuando el día y la noche se dan la mano, se puede ver a las Hadas. Esos pequeños seres oníricos, bellos, frágiles y fugaces. Hace unas cuantas noches, las soñé. Y me contaron su historia, como se convirtieron en seres d el bosque. Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblecito, que lindaba con un gran bosque, vivían allí unas gentes extraordinarias, fuera de lo común por su belleza, su afabilidad y su cortesía. Se amaban y se respetaban los unos a los otros co mo nunca nadie ha hecho. Esta gente tenia sus casas en el tronco de los arboles donde compartían con ellos sus quehaceres. Pero un día una maldición, azoto al pequeño pueblo. Una de las pequeñas niñas q...