Mientras escribo esto noto como voy perdiendo un poco el sentido. Me encuentro sentado en la incómoda silla de mi escritorio. Escribo a mano ya que des que me mudé, no he encontrado trabajo y no puedo permitirme pagar la luz. Y mucho menos tener un ordenador. Recuerdo cuando escribía en ordenador. Lo cómodo que llegaba a ser, pudiendo borrar y modificar una y otra vez. Ahora cada vez que corrijo este párrafo gasto un papel que precisamente no me sobra. A lo que iba, hoy me levante de buen humor y algo inspirado, asique decidí coger lápiz y papel y ponerme a escribir. Recuerdo que no paraba de pensar en unos panfletos propagandísticos que me habían dado unos universitarios por la calle el día anterior. Pero tampoco quiero enrollarme con palabrería. El asunto que me trae aquí es que después de comer un poco de pan duro mojado en leche para desayunar, llamaron a mi puerta. Hacía mucho que no tenía una visita así que decidí arreglarme un mínimo. Me aplasté el pelo con agua en la pic...