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Goldfish a golpe de pincel

Una de las sensaciones más apacibles, y a la vez más contradictorias, es sentarnos frente una pecera, o frente un lago o rió, a observar a los peces nadar. Los sutiles movimientos nos distraen y nos transportan a un estado de reflexión importante. Muchas veces, cuando los observo, pienso en los bellos que son, pero yo, que estoy en contra del comercio de animales, (ya que no creo que sea moral ni justo comprar ni vender la vida, ya que nosotros no somos dueños de ninguna vida y muchos menos de la de seres más indefensos que nosotros, que luego vamos a ignorar o se nos van a morir por incompetentes o por vagos) no puedo evitar pensar en el calvario de vivir toda su vida en una pecera, en un lugar pequeño y claustrofóbico, donde dudo mucho que sean conscientes, pero no pueden disfrutar de una buena vida de pez, siendo devorados seguramente a los 2 meses de vida, o menos. Nos viene rápidamente a la mente, una metáfora de nuestra sociedad y de cómo vivimos aglomerados en c...