jueves, 10 de agosto de 2017

El monarca de las sombras, de Javier Cercas



Hace años, disfruté muchísimo de Soldados de salamina. Reconozco que tendría que releer esa novela para recordar la gran mayoría del libro. Pero cuando Literatura Random House anunció El monarca de las sombras como una especie de novela heredera de la obra que le valió la fama, mi interés creció. No he leído nada más de Cercas (ni creo que lo haga), pero lo cierto es que me esperaba mucho más. Porque sino, no me explico su popularidad. Lo cierto es que me lancé a esta lectura con ganas, pero ha sido tremendamente decepcionante, no tanto por contenido, sino por forma.

Seré breve, El monarca de las sombras nos narra la historia del tío abuelo del autor, Manuel Mena, que formó parte de ejército insurgente durante la Guerra Civil. Murió en 1938, y en su familia se le comenzó a recordar como a un héroe. Javier Cercas aprovecha para revisitar y analizar su propia historia familiar y la de este personaje, situándonos en el contexto de la propia Guerra Civil. Quizá lo más chocante es que la novela, crítica, está escrita desde el bando franquista, con un tono más o menos objetivo en cuanto a los acontecimientos. La mirada es izquierdista, pero no hay condescendencia hacia ningún bando.

Javier Cercas entremezcla datos biográficos y hechos reales con ficción, y esto, que parece que a mucha gente agrada, me parece hacer trampa, porque da la sensación que cuando el autor está en un callejón sin salida, se saca un as de la manga, o se inventa situaciones y personajes un tanto manidos para resolver situaciones o hacer avanzar ciertas tramas. Ya que estamos hablando de estructura, pasemos al estilo. Y es que en general, es un desastre narrativo. Se nota, desde lejos, que el texto no ha pasado por las manos de un corrector, y mucho menos de un editor. Hay un abuso tremendo de repeticiones que convierten al texto en una lectura farragosa.

Pero quizá lo que más me ha chocado para mal, ha sido que una historia que narra uno de los momentos más claves, cruentos, y duros para la historia actual de España, no me ha dicho nada. Apenas me ha transmitido ni rabia, ni temor, ni siquiera interés. Desconozco si esto es cosa de la obra o mía hacia el propio trabajo, pero admito mi desinterés total por la obra y los personajes durante la lectura. La inmersión ha sido nula. Pero no todo iba a ser negativo. La obra es agradable de leer, tiene un cierto regusto a bestseller que hace que el ritmo sea fluido (a pesar de las repeticiones, que lo achaco a mi ojo avizor y algo enfermizo de lector tiquismiquis). Creo que las reflexiones que el autor arroja en el libro son interesantes y dan qué pensar, aunque el conjunto quede flojo y cojo. Cabe destacar que tiene algunas escenas memorables, situaciones concretas dentro del libro que me han gustado muchísimo. Esto me hace reflexionar si no será que el autor tenía buenas ideas inconexas que ha tratado de pegar con un cemento no demasiado homogéneo. En definitiva, personalmente no la recomiendo, pero tampoco soy un lector muy experimentado ni en este autor en concreto, ni en el género literario de la obra, así que os apremio a revisar más reseñas y opiniones antes de descartar la lectura. 

(No sé cómo lo hago, pero a la que trato de leer algo de narrativa general, tengo muy mal ojo para escoger y acabo con novelas aburridas y vacías, que apenas me dicen nada, pero que en la prensa ponen por las nubes.)

martes, 8 de agosto de 2017

Volver a casa, de Yaa Gyasi




Tengo pendiente esta reseña desde hace casi tres meses, y es que hay libros que es difícil afrontar en un comentario. ¿Demasiado simple? ¿Demasiado superficial? ¿Habré dicho todo lo que querría decir? Pero al final llega el momento de "si no lo saco ya, no lo saco nunca". Es el caso de una de mis últimas lecturas: Volver a casa, de Yaa Gyasi (Salamandra, 2016), con traducción de Maia Figueroa (Kelly Link, Jeff Vandermeer...). Esta novela, ganadora del PEN/Hemingway y bastantes más premios estaba en muchísimas listas de esas de "libros que no puedes perderte". Homegoing (el título en inglés) sonaba por todas partes, pero lo que hizo que ganara curiosidad para leer la obra fueron tres cosas: la sinopsis, la recomendación de una editora en cuyo criterio confío muchísimo, y la propia traductora, que me dijo: "léela, aunque sea en inglés, porque es alucinante". Y me lancé, justo en un momento en que estaba leyendo autoras como Han Kang, Chimamanda Ngozi Adichie, o Margaret Atwood, Volver a casa, de Yaa Gyasi me resultaba una lectura extremadamente interesante.

Volver a casa nos presenta una historia que va de las tribus subsaharianas y la venta de esclavos, hasta los barrios del Harlem, que trata temas desde la esclavitud y el colonialismo hasta la epidemia de drogas como el crack. Yaa Gyasi estructura su novela de una forma inteligentísima: cada capítulo es la vida de un personaje. La novela entera está dividida en dos árboles familiares, y cómo los descendientes del mismo van protagonizando la propia Historia. Por lo tanto, cada vez que termina un capítulo, vislumbramos la vida del próximo personaje, la siguiente generación. Esta estructura narrativa es arriesgada, pues puede costar empatizar con los protagonistas, y en caso de conseguirlo (que opino que gracias a cómo Gyasi cuenta la historia, no es algo demasiado complicado), estos desaparecen relativamente pronto. La propia Historia se convierte en personaje. El tiempo. Los hechos. El dolor. La esperanza. La fuerza. Yaa Gyasi no construye una obra el dolor y la pérdida, sino sobre la superación, la persistencia de todo un pueblo, la voluntad de vivir. Volver a casa, es una obra durísima, destinada a revolver el estómago de lectores, cuyo objetivo es cuestionar el establishment y el statu quo de nuestra sociedad. Pero lleva un mensaje esperanzador, de que la lucha no termina ni terminará, y hay que seguir luchando, como individuales y como sociedad.

En su capa superficial, Volver a casa es una novela histórica que demuestra una documentación muy exhaustiva, y alza una voz crítica hacia ciertos elementos, palabras y formas de mencionar o llamar a aspectos como la esclavitud, o el colonialismo. Gyasi da protagonismo, sobre todo, a las mujeres. Para ella no son las principales víctimas (que también), sino las perpetuadoras de la lucha, de la resistencia. Son el brazo fuerte en el cual se sostiene toda la sociedad. Gyasi habla de codicia, de cómo tribus africanas comerciaban con otras tribus para ganarse el beneplácito de los ingleses y al mismo tiempo enriquecerse. Pero también critica la codicia de las naciones de un modo valiente y atrevido. Sin tapujos. Con crudeza. 

En definitiva, Volver a casa, es una historia sobre historias. Un relato que narra desde lo más profundo que nos hace ser humanos y destapa convenciones y prejuicios, que ahonda en nuestros miedos, que pasa de una mujer encerrada durante meses junto a docenas más de mujeres en la bodega de un barco mientras son violadas repetidas veces, hasta una mujer que friega el orín en un club de jazz de Harlem. Entrelaza historias y momentos para confeccionar un tapiz caleidoscópico donde cada personaje es un hilo esencial. Todos formamos parte de algo, y todos estamos aquí a consecuencia de algo. Una novela para no olvidar.

Y me gustaría terminar con una pequeña reflexión sobre la traducción. Desde hace un tiempo me es casi imposible leer obras traducidas sin distraerme pensando en el método, el modo, las técnicas de traducción, o cómo era el original, qué pondría aquí. O incluso lamentarme por trabajos que podrían estar mejor en novelas interesantes. Con el trabajo de Maia Figueroa nada de esto ocurrió. Me leí la obra de Gyasi como si la hubiera escrito en castellano. Como si este fuera su idioma original. Y esto es lo que debe conseguir un buen trabajo de traducción, que te olvides de que existe tal traducción. El traductor es invisible. Maia Figueroa ha conseguido que Yaa Gyasi haya escrito en castellano. Una de las mejores traducciones que he leído en muchísimo tiempo.

jueves, 13 de julio de 2017

Invasiones, de Ismael Martínez Biurrun


Siempre que me siento a escribir una reseña de una obra de Biurrun me invade la misma sensación: este texto va a estar tan lleno de halagos que no os vais a creer ni una palabra de lo que os voy a decir. Pero es que Invasiones, publicado este año en Valdemar, en la colección Diógenes (es decir, tiradísimo de precio), me ha fascinado. Invasiones es lo último que ha publicado el autor Biurrun, que quizá conoceréis por Rojo alma, negro sombra, El escondite de Grisha, Mujer abrazada a un cuervo, o Un minuto antes de la oscuridad. Y desde luego, Invasiones está entre los trabajos publicados del autor que más he disfrutado hasta la fecha.

Invasiones es un collage acojonante. Y sí, seamos claros y directos, Ismael escribe historias que aterrorizan. Las imágenes evocadas en las tres novelas cortas de Invasiones son de esas que se clavan en el cerebro, que pican, que rascan bajo el cráneo, que reclaman nuestra atención y que se presentan cual ominosa sombra en nuestros sueños para transformarlos en pesadillas. Pero son unas pesadillas humanas, banales, mundanas. Son pesadillas dignas de novelas de Ballard. Terrores de asfalto. Horrores urbanos. Es curioso como el autor consigue mezclar el género de ciencia ficción de hormigón de Ballard junto a una especie de terror apocalíptico. La amenaza exterior se cierne sobre la humanidad y nuestros personajes parecen estar más preocupados por problemas que en esos casos nos parecerían estúpidos, y que consigue que veamos como los humanos exudamos lo peor de nosotros mismos en situaciones extremas.




Da la sensación de que los personajes, ejes centrales de cada relato, están invadidos, como indica el título. Invadidos a nivel metafórico o literal, y que dicha invasión, plaga, o enfermedad, está rodeada por el halo de la relación sentimental quebrada. Las historias estiran la resistencia mental de los personajes hasta límites infinitos, desdibujando sus rostros en muecas que causan rechazo y fascinación al mismo tiempo. Es decir, el primer bastión en quebrarse es la mente. La resistencia psíquica. La locura, pues, lo inunda todo como un torrente imparable y arrastra al lector a un mundo de claroscuros deformados, dejándolo exhausto.

No deja de ser curioso que los humanos de las historias de Biurrun reaccionen ante situaciones extremas e inhumanas de la forma más inesperada posible, es decir, de forma humana. Caen en errores, cometen actos egoístas, reaccionan de forma irracional, y actúan de forma irreflexiva. Pero lo que más me fascina de Ismael Martínez Biurrun y de Invasiones es el tremendo dominio sobre el estilo y la narrativa. Depurado hasta lo enfermizo, el estilo de Biurrun es marcado y muy personal. Uno sabe que está ante uno de sus textos ya no solo por los leit motiv mencionados en esta reseña, sino por recursos lingüísticos y estructuras narrativas. La prosa de Biurrun acaba siendo un personaje más.

Y terminamos de nuevo con el principio. Con las Invasiones. Con ese deambular por un lugar oscuro, tétrico, en penumbra, con luceros aquí y allá que nos coloca el autor. Y terminamos encontrando un espejo vetusto que nos devuelve una imagen distorsionada. Es el abismo, que nos devuelve la mirada a través de las historias de Invasiones. ¿Os atrevéis a echarle un vistazo?


Nota: esta entrada está dentro del Proyecto Celsius 2017 que comparto con Isa y Daniel, por lo que hemos publicado esta reseña el mismo día, y os animo a revisar sus textos.

jueves, 6 de julio de 2017

Connerland, de Laura Fernández


¿Nueva novela de Laura Fernández? Oh, sí. Una de las mejores noticias de este 2016 fue cuando se anunción que la autora de Wendolin Kramer, El show de Grossman o La chica zombie publicaba nueva novela, y nada menos que en el sello Literatura Random House. Mi primera experiencia con sus obras fue de honesta sorpresa, fascinación y admiración. Un estilo personal, propio, una voz reconocible y unas historias atípicas por completo. Con Connerland parece que la autora dibuja una línea, una trayectoria, una evolución temática, pero que conecta y une en diferentes capas las temáticas de sus obras.

Laura Fernández crea un mundo propio, un mundo vivo, un mundo que rebosa imaginación. Connerland nos cuenta la vida del escritor de ciencia ficción Voss Van Conner, cuya carrera como autor comienza cuando se electrocuta con un electrodoméstico. Al despertar, Voss cree que está en una nave espacial. Por otro lado, su editor aprovecha la desdicha para darle caña a la obra de Conner e inventarse un buen puñado de cotilleos sobre el autor a modo de pienso para la prensa. ¿Qué es real? ¿Qué es inventado? ¿Qué más da?

Conner es un autor extrovertido, pero cuya vida se ha visto envuelta en un buen montón de problemas. Nada le sale bien. Aunque sigue adelante. No se rinde. Y no de forma estoica, sino con un “es lo que toca”. Bueno, menos cuando muere, claro.  Laura reflexiona sobre el mundo editorial, y lo que supone ser escritor. Una mezcolanza entre tristeza, añoranza, motivación y fuerza de voluntad. De pequeños éxitos y grandes derrotas. De grandes momentos y pequeñas crisis.



A nivel personal debo reconocer que o no era mi momento para leer el libro, quizá algo repetitivo, quizá demasiado largo, quizá le ha faltado un último pulido, quizá había cosas que “no me acababan de”, o quizá se me ha escapado algo. Desde luego, la innumerable (para mí) cantidad de referencias literarias de la obra es tan descomunal que me he sentido perdido, cuando me hubiera gustado sentirme maravillado. Kurt Vonnegut, o David Foster Wallace son algunos de los autores mencionados u homenajeados que aparecen en el texto. Hay más. Así como situaciones referenciadas, o momentos que deberían ser reconocibles para cierto tipo de lector. Me da la sensación que Laura ha escrito una obra sobre el oficio de escribir para escritores. Una especie de homenaje a este empleo jamás considerado empleo, a este arte denostado. Una oda para todos aquellos que cada día se dejan su alma en ríos de tinta ante el papel, para después dejarlo en un cajón.

Si no conocéis la obra de Laura Fernández, os recomiendo entrar por una obra más accesible, como comentaba al principio, La chica zombie o Wendolin Kramer son dos ejemplos excelentes. Pero de todos modos creo que Connerland es una obra de choque, un producto literario intrigante, que como mínimo, os va a descubrir a una de las autoras más interesantes y maravillosas del panorama actual.

Pasaos a leer la reseña de Isa en su blog, A través de otro espejo.

viernes, 16 de junio de 2017

Resumen de lecturas [mayo, 2017]



Un pelín tarde, pero vamos con el resumen de lecturas del mes de mayo, un mes con menos cantidad de títulos pero con bastantes más novelas que el mes pasado, así que vamos al repasar las que no he reseñado, aunque de las que hay aquí caerán todas en el blog en un momento u otro.

Farishta, de Marc Pastor [RESEÑA

El Zoo de papel y otros relatos, de Ken Liu 

Ken Liu es un maestro del relato, y aunque sus novelas me encantan, creo que me quedo con su lado más especulativo y dramático. No podría quedarme con un solo relato del libro, pero el que da título al libro y "Mono no aware" me conmovieron especialmente. Además la traducción de Pilar san Román y la edición de Runas convierten a este libro en un must, un imprescindible. Y añado, un libro de esos que puede leer cualquier persona por mucho rechazo que sienta hacia la ciencia ficción, ya que creo que los relatos de Ken Liu tienen un componente "literario" muy similar al de la narrativa.

Volver a casa, de Yaa Gyasi 

Una novela que me ha dejado roto. Seguimos dos líneas familiares desde las tribus esclavizadas en África por los británicos hasta nuestra actualidad, conocemos a multitud de personajes y todo el terrible sufrimiento que vivieron. Pero al fin y al cabo es una novela que habla sobre la esperanza. La leí por recomendación de su traductora, Maia Figueroa. No quiero comentar mucho porque tengo la reseña casi lista, así que prefiero no adelantar nada, pero leedla. Es espectacular.

Encuentro fortuito, de Christopher Kastensmidt 

Me cuesta reseñar esta obra porque parece el capítulo introductorio de una novela. A la espera estoy de más entregas. Aunque me gustó bastante.

The Handmaid's Tale, de Margaret Atwood [THE SPOILER CLUB

¿Qué os voy a decir? Dije bastante en el The Spoiler Club, os recomiendo verlo y escuchar a Lola Robles.




El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil [RESEÑA

Indigno de ser humano, de Osamu Dazai 

Llevo varias semanas sumergido en la obra de Osamu Dazai, y estoy algo enganchado. Su actitud de rechazo hacia la vida, de bohemio pero que a la vez trataba de asemejarse a las clases bajas, a pesar de ser burgués, y su increíble sensibilidad me chocan tanto que ha acabado calándome por completo.

Down Among the Sticks and Bones, de Seanan McGuire 

Seanan McGuire es una autora que me intriga, y esta trilogía de novellas me encanta. La primera trataba de un colegio donde llegan las niñas y niños que terminan su aventura en un mundo mágico, y no consiguen adaptarse a este mundo. Esta segunda obra me ha gustado más que la primera, es más centrada en algunos aspectos y no necesita introducir otros. Es algo más larga y creo que la longitud le sienta bien.

Elephants and Corpses, de Kameron Hurley 

lunes, 12 de junio de 2017

The Ghoul King, de Guy Haley


Hace unos días os hablaba de la primera parte de la saga "A Tale of the Dreaming Cities", The Emperor's Railroad, de Guy Haley, y ahora toca hablar de su secuela y segunda novela corta en la trilogía, The Ghoul King. La primera obra era irregular por varias razones, y creo que The Ghoul King repite algunas de estas problemáticas y sufre de algunas otras. Ya comenté que sentía la suficiente curiosidad como para leerme esta segunda obra, y seguramente termine la trilogía, pero lo cierto es que el interés está bajo mínimos. Os cuento un poco: la novela no está mal, hay ideas interesantes, tiene una premisa sólida, un antihéroe como protagonista un tanto de molde pero aceptable, y un mundo interesante. El entorno postapocalíptico repleto de criaturas extrañas sigue generando interés, pero se nota que Guy Haley ha introducido un personaje femenino de forma muy forzada, y que esta apenas tiene una construcción sólida. Da la sensación de ser artificial, de pega, y da un poco incluso de repelús. De hecho toda la novela parece ser demasiado superficial, como si el autor tuviera algunos esbozos pero no se hubiera preocupado en darles profundidad. O quizá está enfocada para un tipo de lector que busca algo ligerito y mascado (y no lo digo como algo negativo). El caso es que tengo la sensación de que aspira a algo más, pero no llega ni de lejos.

La novela nos cuenta una nueva aventura de Quinn, el caballero mercenario súper malote de turno, porque es un antihéroe y claro, es lo que está de moda. Una especie de cowboy, de lobo solitario que bebe de los clichés del machito estoico y duro. De hecho es el típico paladín de la fantasía épica, tan solo que le han puesto una apariencia de chulito de instituto, o de malote con Cadillac algo molesta. En cualquier caso, si conseguimos obviar a Quinn tenemos a Rachel. El único personaje femenino de la novela (en la anterior no había ninguno) que juega un papel importante. Rachel acaba siendo la villana y su arco argumental es un tanto cliché, el típico personaje que busca una solución por su cuenta y acaba resultando algo bastante negativo para el conjunto. La novela tiene, repito, cosas interesantes, como la mezcla brutal de mitologías (ángeles, zombies, y demás monstruos todo en uno), pero lo cierto es que la novela tiene innumerables fallos y se hace lenta y farragosa de leer y seguir. No puedo leer una obra solo porque el mundo es interesante. Si los personajes fallan, la estructura se cae. De hecho, al terminar esta reseña, he decidido que no voy a leer el tercer libro, que el tiempo no me sobra.

jueves, 18 de mayo de 2017

Farishta, de Marc Pastor



No os perdáis las reseñas de Isa en A través de otro espejo y de Dani en Boy With Letters.

Me cuesta hablar de este libro en castellano. Para mí, Marc Pastor es actualmente el escritor de ciencia ficción en catalán más interesante que hemos tenido en muchísimo tiempo. Es más, la publicación de Farishta ha sido un acontecimiento mediático en Catalunya. Numerosos medios, televisión, blogs y prensa se han hecho eco del nacimiento de Farishta. Es maravilloso cuando un autor que te gusta consigue sobresalir de algún modo ante tanta desidia literaria. En cualquier caso, Farishta (Amsterdam en catalán, Catedral en castellano) es una novela de ciencia ficción que bebe de muchísimas influencias distintas, pero podríamos definirla como un Lost con viajes en el tiempo.

La novela es el diario de Farishta, una joven a la que le ofrecen un trabajo de ensueño: viajar a unas islas del Pacífico y hacer tareas de recadera y poco más. En otras palabras, velar por las necesidades de unas familias que viven allí a cambio de vivir cuatro años en el paraíso. Ella acepta sin dudar. Allí se encuentra con Manse, el encargado de la isla, un joven de veintipocos años que pronto comienza un romance con Farishta. En estas islas también viven unas familias las cuales no tienen contacto entre ellas y todo lo que las rodea es un misterio. Todo esto está organizado por una empresa llamada Iefremov-Strugatski a la cual la rodean una serie de intrigas que hacen sospechar a Farishta.

Esto es un resumen muy escueto, la novela va de mucho, mucho más. Por ejemplo, va de música. Marc Pastor utiliza canciones de rock y poprock de los 70, 80 y 90 para realzar distintos momentos: tristeza, lástima, amor, pasión… Las referencias musicales se convierten en una parte importantísima de la novela, y a poco que el lector conozca un poco de las mismas puede leer la obra con las canciones en la cabeza. Farishta también trata del amor, pero de un amor real, descarnado, lleno de altibajos, doloroso, apasionado, vivo. Marc Pastor plasma algunas de las frases románticas menos pegajosas que he leído nunca. Farishta también trata de conspiraciones, de viajes en el tiempo, de sacrificios, de frikismo, de referencias culturales. Pero quizá el tema central de la novela sean las relaciones paternofiliales.



Hay tres tipos de personajes en la novela: adultos, entre los que se encuentran los padres, niños, y jóvenes, entre los que están Manse y Farishta. El círculo que relaciona a todos estos está muy bien hilado, y Marc Pastor genera un ensayo interesantísimo sobre qué significa ser padre, qué implicaciones conlleva, los diferentes tipos de enfocar este acontecimiento, y demás.

En cuanto a referencias frikis, Marc Pastor no se corta. Desde el hecho de que todos sus personajes tienen nombres de personajes o lugares de cultura pop o de la literatura, hasta elementos que coge para su obra. La más obvia es la comparación con Lost: esa Iemefrov parecida a Dharma, los miembros de la propia empresa algo volátiles, las islas en el Pacífico, la aparente imposibilidad de salir… Pero también tiene cositas de Doctor Who, Melville, o Jules Vernes.

Para finalizar, decir que esta novela se sitúa en medio del corvovers (corvoverso), el universo de novelas donde Marc Pastor conecta todas sus obras previas: Montecristo, La mala dona, L’any de la plaga, Bioko y la actual, además de tres relatos que podéis encontrar en distintas antologías. Sin ir más lejos, Corvo es un apellido que aparece siempre en todas las novelas (a veces como un cameo, y otras como protagonista). Que un autor catalán consiga tal hazaña me parece digno de elogio. Farishta es la novela que más referencia todas sus anteriores novelas, en especial L’any de la plaga y Bioko.

En definitiva, Marc Pastor le toma el relevo a varios casos clásicos de la literatura catalana de ciencia ficción que ya estaban bastante pasados de moda, como Pedrolo. El corvovers parece que marca un punto y aparte e inicia una nueva etapa, una en la que la literatura de género se normalice de nuevo en Catalunya, en la que más escritores se atrevan a unirse a la estela de Pastor (que ya los hay, y muchos, solo hay que ver el catálogo de Males Herbes). Marc Pastor demuestra que no solo la ciencia ficción es LITERATURA, sino que las historias de aventuras pueden esconder mensajes profundos y reflexiones que nos dejen un duradero poso en la cabeza. Farishta es un hito en la literatura catalana, y Marc Pastor es un genio.

No os perdáis las reseñas de Isa en A través de otro espejo y de Dani en Boy With Letters.

sábado, 6 de mayo de 2017

Resumen de lecturas [abril, 2017]



Abril ha sido un mes flojito en cuanto a lecturas. He tenido un par de decepciones (y una de ellas demasiado grande), y he descubierto algunas obras bastante interesante. He decidido que en estos resúmenes, para que os resulten más entretenidos (y a mí a modo de bitácora lectora), también apuntaré qué series o pelis he visto durante el mes, qué libros he comprado y qué cositas he publicado en otros medios como Supersonic, Neo Nostromo, o revistas varias. Así que nada, ¡al turrón!

Opus, de Satoshi Kon  

Solo puedo lamentarme de que Kon lo dejara inacabado. Una maravilla de manga. 

The Vegetarian, de Han Kang 

Posiblemente una de las mejores lecturas de este año. Una novela sobrecogedora y alucinante. La protagonista, tras una pesadilla, decide dejar de comer nada animal. La sola idea de ello le produce nauseas y pavor. Pero sus familiares no se lo toman tan bien y deciden obligarla a comer carne. Para su familia, esta decisión es síntoma de locura, de histeria profunda. La protagonista sufrirá abusos y maltratos físicos y psicológicos por parte de unos familiares que no solo no la entienden, sino que el miedo hacia ella les provoca agresividad.

The End of the Day, de Claire North [RESEÑA

We Should all be Feminists, de Chimamanda Ngozie Adichie 

No está mal, pero es un manual muy para neófitos en esto del feminismo. Me ha faltado caña, mala leche, más profundidad. Se nota que es una charla un tanto "por encima" de los problemas. Los menciona, los clasifica, pero ya. Interesante, de todas formas.




Bitch Planet #1, de DeConnik y De Landro 


Es posible que el hype me afectara con esta lectura, ya que no me pareció tan potente e impactante como leía en varias opiniones y críticas. En un futuro totalitarista, ser mujer es casi casi un crímen. Una palabra fuera de tono o una actitud no complaciente lleva a las mujeres a una prisión brutal, el Bitch Planet, un planeta habitado solo por mujeres y sus vigilantes. El dibujo es espectacular, pero el ritmo es muy irregular, comienza genial, baja mucho y al final vuelve a recuperar el fuelle. Veremos el segundo volúmen.

La bella Annabel Lee, de Kenzaburo Oê [RESEÑA

Agents of Dreamland, de Caitlín R. Kiernan [RESEÑA


La carrera, de Nina Allan [RESEÑA

Además de estas novelas, novelas cortas y cómics, he leído varios relatos como la novellette de Nora K. Jemisin "The City Born Great", los relatos "The Husband Stitch", e "Inventory", de Carmen Maria Machado. Durante unas semanas estuvo gratis el relato "Pues el cielo he tocado", de Mike Resnick, que forma parte de una antología que publicará Gigamesh este mes, y finalmente me leí los relatos de la Uncanny Magazine #15 (marzo y abril) que recomiendo muchísimo.

En cuanto a compras, os dejo una foto de lo que ha caído en mis estanterías este mes... No me juzguéis. 


En cuanto a publicaciones en otros medios, primero comencemos con Neo Nostromo, podcast que llevo con Miquel Codony y del cual han salido 3 programas este mes. 


En Fantifica han caído un puñado de reseñas y una entrevista.


En El peso del aire también han caído algunos textos, casi todo reseñas.


Para finalizar, en Supersonic #7 tenéis un artículo mío sobre Brandon Sanderson y una traducción de un relato brutal de Angela Slatter: "Madeja carmesí".

Y quizá en el próximo os hable de las series y pelis que he ido viendo, que por hoy ya está bien de resúmenes.  

martes, 25 de abril de 2017

Agents of Dreamland, de Caitlín R. Kiernan


La autora Caitlín R. Kiernan no es una desconocida entre los lectores hispanos de literatura fantástica. Han sido varias las editoriales que han traducido su obra, como Valdemar con «La joven ahogada»y en Fata Libelli con el relato «Casas bajo el mar» que podéis encontrar en Ominosus. En este caso os traigo la reseña de una novela corta de la autora publicada en Tor.com, sello editorial que no os debería resultar nuevo si visitáis este blog a menudo. Es posible que Agents of Dreamland sea hasta la fecha, la novela corta de Tor.com que más he disfrutado. A menudo explico que de entre todas las cosas que forman una novela, el estilo y la forma son las que más me atrapan y me fascinan. Y es que la narrativa de Kiernan es fabulosa (y repito, puede que sea la novelita de Tor.com mejor escrita hasta ahora de entre las que he leído), dotada de misterio y sombras, y repleta de una fluidez impresionante. Agents of Dreamland no es fácil de seguir en inglés, la prosa es muy elaborada y el estilo fluido aprovecha para encadenar situaciones, escenas o lugares uno tras otro de forma muy sutil.

Pero, ¿de qué trata esta novela? Situada en el suroeste norteamericano de 2015, la narración da saltos en el tiempo, siguiendo a diferentes personajes en diferentes puntos temporales, pero que confluyen el lugar y fecha mencionado. Cada personaje está dotado de una diferente voz narrativa muy diferenciada, aunque el estilo de la obra es general y está bastante unificado. La novela es un pastiche lovecraftiano, como gran parte de la obra de Kiernan, pero es de esos pastiches que llevan más allá la obra de su predecesor (para mí, Kiernan y Barron son los dos grandes indiscutibles en esto). En la novela, un personaje que parece un espía contratado para casos especiales llamado Signalman que se encuentra con una mujer misteriosa, Immacolata Sexton. Ambos conversan sobre algo que en ese momento no tiene sentido para el lector, ya que según se desarrolla el relato iremos desvelando, capa a capa, su significado oculto. Un par de semanas antes, una mujer llamada Chloe nos cuenta como pasa el tiempo con el líder de una secta que va recogiendo a descarriados y personas fácilmente manipulable para convertirse en los Children of the Next Level. Los capítulos de Chloe suelen ser confusos, ya que el personaje divaga, y a menudo se enreda en explicar cosas que aunque parece que no vienen al caso, otorgan una profundidad tremenda a la historia. Pero a mí el personaje que más me ha fascinado es la visitante de Signalman, Immacolata Sexton, la cual parece habitar otro plano de existencia donde el tiempo y el espacio no obedecen a las leyes de la física que conocemos, por lo que puede ir de atrás para adelante en el tiempo. Se dedica a observar, y catalogar diferentes pistas sobre hechos, algunos de ellos bastante raros y perturbadores.


Quizá el argumento parezca un pastiche más. Cultos, el suroeste americano con esos rednecks ultra creyentes, la sociedad abandonada a su suerte y desestructurada, y cultos y sectas que manipulan a las personas con propósitos que escapan a la comprensión de nadie. La capacidad de Kiernan por crear imágenes cautivadoras y a la vez oscuras es tremenda. Sumado a que nos lleva de la mano a través de esta historia que debemos ir reconstruyendo como un puzzle y cuando nos queremos dar cuenta, estamos sumergidos en las cálidas noches estrelladas, y en las consecuencias perturbadoras de ciertos hechos narrados en la novela. Caitlín R. Kiernan es, desde luego, una de las autoras más habilidosas y más interesantes del panorama fantástico, te guste Lovecraft o no. Leerla es evocar imágenes que surgen de los límites de nuestro plano existencial. Ah, y os recomiendo leer la novela con la lista musical que la propia autora propone.

viernes, 21 de abril de 2017

The Emperor's Railroad, de Guy Haley


The Emperor's Railroad es una novela corta de Guy Haley publicada en Tor.com. Su secuela, The Ghoul King ya la tengo leída y en breve caerá también la reseña. No tengo demasiado que comentar sobre esta obra, pero me apetece señalar un par de detalles, así que la reseña va a ser cortita (que tampoco está nada mal). 

Esta novela no tiene nada demasiado destacable excepto el mundo que ha creado el autor. El estilo es plano y repetitivo, los personajes no son demasiado interesantes (y tampoco conseguimos que nos importen demasiado), la trama es un tanto ridícula, pero si algo me enganchó e hizo que me interesara la novela fue la construcción del mundo, el cual parece un personaje propio y genera decenas de preguntas interesantísimas. Esto no es algo que me suela ocurrir. Es cierto que el lore de una obra me interesa muchísimo (ahí tenemos esa vena Sanderson), pero lo que más me tira de un libro es el estilo y una trama misteriosa bien llevada (no de misterio, sino con intrigas).

En The Emperor's Railroad se nos cuenta la historia desde el punto de vista de Abney, un anciano que recuerda su juventud cuando se encontró con Quinn, un caballero. La novela es el viaje de Quinn escoltando a Abney y a su madre de las ruinas de su pueblo en Pennsylvania a otra ciudad en Ohio. No queda nunca demasiado claro, pero este mundo futuro postapocalíptico está plagado de criaturas y monstruos de fantasía, y la construcción y descripción del entorno aportan un grado de inmersión tremendo. La trama es básicamente eso, un viaje donde aparecen monstruos. La casi nula presencia de personajes femeninos tampoco ayuda a que la historia tenga color, la madre de Abney apenas aparece como decorado. Y esto unido a que la trama es, como ya he dicho, ridícula, hacen de esta lectura una experiencia extraña. Lo que quiero decir es que no recuerdo que me haya ocurrido nunca lo de leer una novela por inercia de descubrir más sobre su trasfondo. Me dan igual los personajes, y lo que ocurre, necesito saber qué hay tras el telón de fondo. Este sentimiento ha sido tan potente que me he leído la segunda novela de esta ¿trilogía?. Desde luego no es un libro que recomiende, y es de los peores libros que he leído en Tor.com con diferencia, pero oye, tiene su qué y me lo he terminado, que ya es más de lo que puedo decir de muchos otros libros que me han gustado incluso menos. Pero repito, no lo recomiendo.

lunes, 17 de abril de 2017

Amatka, de Karin Tidbeck





Amatka, de Karin Tidbeck (Nevsky, 2016), llega en el momento adecuado. La editorial Nevsky presenta la traducción de la primera novela de la autora sueca en un tiempo donde parece que estamos reviviendo cierta revitalización de la CF distópica y ucrónica. No hace mucho teníamos la adaptación de El hombre en el castillo a TV, y este mismo abril se estrena la adaptación de El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Y es que Amatka, citando a SergiViciana parece ser una distopía soviética.

Amatka responde a la cuarta colonia o ciudad humana del mundo. Es un mundo que no es el nuestro, pero desde luego es muy parecido. Tiene algunas curiosidades centradas en el lenguaje, como que las palabras definen la realidad, es decir, hay que marcar todo con su definición escrita, y mencionarla constantemente para probar la realidad de ese objeto o lo que sea. ¿Os suena de algo? Desde luego es un acercamiento a la distopía muy de Orwell y Huxley. Pero aquí viene la complejidad, no es el significado lo que da sentido al significante, sino al revés. Por lo que la realidad tangible está supeditada por completo al lenguaje. Esto quiere decir que cambiar una sola palabra puede cambiar la realidad por completo, lo que podría poner en peligro la estabilidad no solo de la colonia Amatka, sino de algo mucho más grande. Quizá incluso de la propia existencia.

¿Complicado? Para nada. Y aquí viene lo grande de Amatka, Karin Tidbeck nos introduce a estos conceptos tan complicados con mucha mano, utilizando ejemplos, situaciones y contextos, y no tira de infodumps ni de explicaciones directas. Los personajes interactúan entre ellos y a partir de ciertas relaciones, entendemos los conceptos. Hay capítulos que funcionan a modo de relatos para introducir diferentes conceptos o personajes, y esto lo he achacado a la calidad de relatista de la autora. Karin Tidbeck es la autora de la antología de cuentos Jagannath que también publicó Nevsky y que, aunque me parece mucho más redonda que Amatka y más recomendable para entrar en la autora, creo que tiene ciertos puntos en común, ya no solo de estilo, sino de temática.



Amatka también tiene cosillas que no me han gustado, como la introducción de personajes arquetípicos que solo sirven a un propósito puramente argumental y que carecen de la humanidad o profundidad que uno necesitaría para considerarlos “personas”. El lector comprende que son “cosas” y le importa un rábano lo que les ocurra. También me parece interesante la mirada hacia el Estado/Gobierno de Karin Tidbeck. Recordemos que es sueca, y Suecia tiene un modelo de gobierno envidiable. Escandinavia es esa región inhóspita a medio camino entre Europa y los antiguos estados soviéticos. Es decir, los cuatro estados que he mencionado antes, son comunistas sin tapujos. Tras tres años de vivir en Dinamarca (que diría que es el país menos escandinavo de Escandinavia), uno entiende todavía más el motivo de esto.

En Amatka el trabajo ha de ser constante para evitar la degradación de la colonia. Ya sea porque los materiales se desgastan rápidamente o porque es necesario refrescar continuamente el lenguaje. Creo que el libro sufre de algo parecido, y es que como os he dicho Tdibeck es una excelente relatista, pero creo que la novela sufre en la extensión, y Tidbeck parece que trata de solventar este problema tratando de unir pequeños mini-arcos argumentales a modo de relato que le van insuflando vida según el lector podría ir cansándose. No sé si es una estructura ideal para una novela, pero aunque es un pelín torpe, me ha funcionado. Además, da la sensación que la autora se ha dejado cosas en el tintero, que se ha contenido por no agobiar, o quizá por dejar espacio para la reflexión. En cualquier caso, la edición de Nevsky es excelente, con una traducción pulida de Marian Womack y una ilustración de Zuri Negrín que es una gozada. Desde luego, no puedo dejar de recomendar esta novela. Karin Tidbeck es la promesa sueca de la fantasía.