13/3/17

Crossroads of Canopy, de Thoraiya Dyer


Cuando una novela lo tiene todo para gustarte, pero falla, el golpe es más duro. Por eso mi reflexión final con Crossroads of Canopy, de Thoraiya Dyer (Tor, 2017), es más agridulce de lo que me hubiera gustado. Un worldbuilding interesante, personajes profundos que se salen del molde, una fantasía que no tira de batallas ni intrigas palaciegas y opta por un camino del héroe inverso y muy original... Pero. Y es que ese "pero" es demasiado grande. Vayamos al grano y empecemos con las cosas positivas.

En Crossroads of Canopy, lo primero que salta a la vista es la cubierta de Marc Simonetti, a quien conoceréis por ser el ilustrador de las trilogías de Nacidos de la Bruma en Nova. Ya sé, ya sé, no juzgues un libro por la cubierta, pero uno tiene sus debilidades. Y después viene lo bueno. Canopy es una ciudad/sociedad que vive en las copas de los árboles de un bosque gigantesco. Este bosque se divide en varios niveles: Canopy, Understorey, y Floor. Según más bajo se viva, se supone que la casta es inferior. La sociedad en cada nivel se estructura de una forma concreta y tiene sus mitos, leyendas, y demás aspectos culturales muy marcados. Por otro lado, en Canopy hay dioses vivientes que hacen "magia" (no lanzan rayos ni bolas de fuego, pero tienen ciertos poderes).


La historia comienza cuando Unar, nuestra protagonista, quiere cambiar las cosas. Ella quiere ser la guardiana de la siguiente diosa, pero dependiendo del género de esta, ella podrá, o no. En cualquier caso, en su periplo de camino del héroe invertido, va cayendo de Canopy, piso a piso, por lo que tendrá que reinventarse para tratar de volver arriba. La novela tiene una carga potentísima de crítica social y sobre todo de crítica de género. Pero aprovecha para reflexionar sobre los roles que se nos dan en la vida y a los cuales debemos ceñirnos lo queramos o no. La novela está repleta de personajes que no quieren aceptar esta norma y tratan de romperla.

Y ahora, lo que no me ha gustado tanto. Podréis pensar que es un novelón por lo dicho anteriormente. Y como decía al principio, lo podría haber sido. Pero para mí tiene varios contras importantes. El estilo narrativo, que comienza siendo sorprendente y original, termina siendo farragoso y cansino en muchas ocasiones. La novela es larga para lo que cuenta, quiero decir, da vueltas, y vueltas, y vueltas, sobre el mismo tema, sobre minucias y sobre elementos que no tienen peso en la trama. Creo que hay un tramo de unas cien páginas en las que literalmente no sabía qué ocurría, y que cuando terminó, descubrí que podía seguir el hilo perfectamente sin necesidad de esas páginas. Y luego hay algunos personajes que parecen ser fuertes y decididos, pero que en muchas ocasiones demuestran actitudes estúpidas y muy incoherentes con su personalidad. He terminado muy irritado con según que diálogos o acciones tomadas por ciertos personajes. En cualquier caso, no creo que sea una novela suspenso, Odo en su blog tiene una crítica más positiva que la mía que os recomiendo leer. Yo, personalmente, no leeré el resto de la trilogía, aunque sí otras novelas de la autora.