31/1/17

Herba negra, de Macip Garzón


Herba Negra, escrita a cuatro manos por Macip Garzón (Salvador Macip y Ricard Ruiz Garzón) ha sido publicada en Fanbooks y ha ganado el premio RAMON MUNTANER 2016 de literatura juvenil.

Sin adentrarme mucho en qué es o qué no es literatura juvenil, a nivel personal no considero Herba Negra como una novela enfocada a lectores adolescentes, ni que su trama sea precisamente juvenil. Es una novela apocalíptica, donde el fin se cierne sobre los personajes a medida que avanza la novela. No es un “La carretera” de McCarthy, no todo está perdido de antemano, pero ahí es donde creo que radica lo interesante de este libro. Eva y Eli, los protagonistas, lo tienen todo, un piso, un gato, una vida universitaria feliz y tranquila, y de pronto conocen a Salva, y de ahí es todo cuesta abajo. Sus vidas descienden en una montaña rusa sin frenos mientras tratan de desentrañar los misterios de la fada (hada) una planta que parece empeñada en dominar el país. Las intenciones comerciales parecen ser claras por sus creadores: conseguir el monopolio de energía y alimentario de planeta. Pero nada es lo que parece.


Herba Negra, que parece estar en búsqueda de editorial en castellano, presenta a unos personajes profundos, reales, que están en esa franja de edad idílica: la universidad, justo cuando uno se emancipa, cuando empieza a ser independiente. Estos personajes son sumergidos de lleno en una situación que desde el principio les supera, se ven sobrepasados por los acontecimientos y reaccionan como personas de carne y hueso: con histeria, con ansiedad, con decisiones poco coherentes y con mucha duda. La novela tiene unos personajes verdaderamente sólidos, pero quizá tiene un arranque un pelín lento y anticlimático. Hacia la mitad del libro, la trama se pone interesantísima, y empiezan a  suceder acontecimientos que te dejan alucinado, pero hasta esto empieza a ocurrir, hay un proceso de aclimatación que en mi opinión adolece al total de la novela. Además, este inicio sí tiene un tono más juvenil, y puede que sea precisamente por esto por lo que ha sido catálogada en esta franja. Por otro lado, cabe mencionar que el estilo narrativo es muy bueno, sencillo, sin florituras, pero cuidadísimo y muy pulido. Es casi imposible discernir quién de los dos ha escrito qué, ya que parecen uno mismo. En definitiva, una novela entretenida, con un ritmo algo irregular, con un estilo limpio, correcto e interesante, y con unos personajes con los que es muy fácil empatizar.


Hoy se publica el Neo Nostromo #10, podcast para el cual escribí originalmente esta reseña. Os recomiendo echarle un ojo si no lo conocíais.