7/4/15

La intolerancia en el género



Hace tan solo unos días se daban a conocer los nominados a los Premios Hugo 2015. Los Hugo son (con toda probabilidad) los premios más populares de género fantástico (ciencia ficción, fantasía y terror) que se otorgan (casi) anualmente desde 1953. Son unos premios de referencia y en cuyos nominados y ganadores solemos fijarnos con gran interés los aficionados. El caso es que estos premios están en plena decadencia. Desde hace unos años han salido denuncias hacia movimientos “populistas”.  Estamos hablando de escritores redactando manifiestos para que los lectores voten cierto número de obras sin criterio alguno. Para nominar y votar en los Hugo hay que pagar una cuota (en esta cuota suele entrar una copia digital de las obras de los nominados). Estos escritores suelen promover el pago de esta cuota y el voto a una lista cerrada distribuida por ellos mismos. Incluso se ha llegado a “comprar” votos, pagando esta cuota a un gran número de personas para que “voten” a ciertas obras. Para mí, ambas opciones son sinónimo de  boicot. Es cierto que hay escritores como Scalzi que suelen escribir varias publicaciones en su blog animando a sus lectores a votarlo, pero siempre con esta premisa “si lo habéis leído y os gusta”. Por lo que esta petición me parece legítima. Pero lo que ha ocurrido con las nominaciones pasadas ha sido todo un despropósito y una clara muestra de por qué han sido manipuladas y los Hugo boicoteados.


Antes de seguir con este artículo os recomiendo encarecidamente leer este artículo que Félix García publicó en El Fantascópio en abril del año pasado, en referencia a los Premios Hugo 2014. En él, se nos hace un resumen de la situación. Seguro que si os digo “Sad Puppies” no os suena absolutamente de nada. A mí tampoco hasta hace unos días. Resumiendo, se trata de un grupo de escritores que han montado una campaña para votar lo que ellos creen que “debe votarse”. Os dejo una publicación de Brad R. Torgersen de febrero donde hicieron pública la lista de lo que “debía” votarse para los Hugo. A ver quién encuentra más diferencias, y por favor, leed los comentarios. De hecho, (y esto lo he leído en varios manifiestos y comentarios) acusan a escritores como Scalzi o Adam Troy-Castro de “permitir” que se vote a escritoras o a negros y homosexuales. Para este movimiento llamado Sad Puppies, los Hugo perdieron su credibilidad e importancia en el momento en que escritores que no fueran blancos, anglosajones y cristianos, pudieran ser votados y según ellos, están tratando de recuperar la esencia original de la ciencia ficción. ¿Fuerte, verdad? Pero dejad que os ilustre con ejemplos.

Este es el artículo es de John C. Wright, nominado a varias categorías en estos premios Hugo escribió sobre los personajes femeninos en la ciencia ficción (os dejo una traducción aproximada):

Sobre el matrimonio: “El matrimonio monógamo como es practicado en occidente, es decir, en el cristianismo, es un intento ideado por el cielo para vigilar los excesos de la poligamia, logrando que el novio y la novia sean iguales en castidad y acepten el voto.”

Sobre la mujer: “Por el contrario, cuando las mujeres en la cocina, o en la guardería utilizan el nombre de Dios en vano, y los niños que están atendiendo o enseñando lo escuchan, esa obscenidad tiene el efecto negativo de insensibilizar las emociones de los jóvenes y hacerles obscenos o indiferentes a la obscenidad”.

Os dejo con el enlace al artículo completo que recomiendo leer con un cubo o un fregadero cerca (ya sabeis, por eso de escupir). Para los que vayáis justos en inglés os lo resumo con un ejemplo exagerado: “las mujeres en la cocina, calladitas y cocinando”. Personalmente me parece tan deleznable y tan repugnante que no puedo creer que gente que escribe cosas tan ofensivas tenga derecho a estar siquiera nominado.

Me parece interesante leer este artículo publicado en io9.com que se titula: “The Hugo Awards Were Always Political. But Now They're Only Political.”  Donde en un párrafo resumen la problemática de la que os estoy hablando: “Los nominados a los Premios Hugo ya han sido anunciados, y podéis ver la lista en el enlace. No hay más que decir, los nominados en casi todas las categorías (que no son Mejor Novela) han salido casi exclusivamente por una campaña llamada Sad Puppies, organizada por Brad R. Torgersen y Larry Correia. El año pasado, Correia organizó una campaña y consiguió colocar una nominación en cada una de las categorías de los hugo, este año ha decidido dar un paso más. […] Los fans votan en los Premios Hugo y cualquiera que compre la cuota de membresía en la Worldcon puede votar durante dos rondas. Para Torgersen y Correia, esto significa que un grupo aislado y exclusivo de escritores estaban haciendo publicidad de su lista nominando trabajos de mujeres y de gente de color. Para el resto de nosotros parecía que la ciencia ficción y la fantasía por fin se adaptaban a la realidad: las mejores historias no están contadas sólo por hombres blancos heterosexuales.


Scalzi también dijo la suya. Recordemos antes que este autor suele alentar a sus lectores que le voten en los Hugo. Hay diferencias enormes entre una campaña como la de Correia y Torgersen, pero por lo que he podido deducir en su artículo, no parece querer mojarse demasiado: “Estaría bien recordar que no todos los nominados han pedido estar en la lista o no necesariamente apoyan la intención tras la lista de los que la han creado.”  Y concluye así: “En resumen: creo que es posible para los votantes hilar fino y dar a los escritores una justa consideración a la vez que expresar su desacuerdo (siempre y cuando uno esté en desacuerdo) con la idea de las listas, o la gente que boicotea el premio. Esto quizá llevará trabajo, pero entonces votar en los Hugo costará esfuerzo, no os creáis. Este es un buen año para empezar. De hecho, este es un año perfecto para aseguraros que votáis.” Y estoy totalmente de acuerdo con esta última afirmación de Scalzi. ¿Cómo se lucha contra este boicot? Cambiar las reglas es una muy buena opción, como propone Scalzi, con una breve reseña de por qué deseamos nominar a una u otra obra. Obviamente esto genera pereza en el votante (algo a lo que también hace referencia en su artículo) pero personalmente creo que la mejor forma de combatir contra un bloque de votantes cuya única intención es  jugar sucio, es votar más que nunca. Asegurarnos de que nuestra voz sea escuchada.  Porque los Sad Puppies no son tantos como quisieran ser, de eso estoy seguro.También es interesante la alternativa propuesta por Niall Harrison en un artículo publicado en Strange Horizons, donde propone aumentar la cantidad de gente que puede nominar (que una vez que nominas puedas nominar siempre) pero que los que votan a los finalistas sea un grupo más reducido. Más o menos.

Pero, ¿tanta gente han movilizado los Sad Puppies? Probablemente no, pero el hecho de que cierto porcentaje de gente vote en bloque a unos nombres concretos causa esta reacción. Si habéis votado a los Ignotus ya sabéis que la cantidad de gente que envía su papeleta es muy baja comparada con la gente inscrita o que podría enviarla, y suelen ser en gran parte los propios escritores, articulistas o nominables quien votan y animan a votar. El caso es que los Hugo (y nuestro Ignotus) son muy fáciles de boicotear y manipular debido a la mecánica de voto que tienen.

Otro artículo muy interesante sobre el tema es el publicado en The Guardian por Damien Walter donde resume la polémica lista de nominados y explica por qué cree que los Hugo han sido propensos a este boicot. Pero lo que encuentro más espectacular de este artículo es su conclusión, optimista y fuerte, que paso a traduciros aquí: “Entre tanto drama, es fácil perder de vista algunos simples detalles. La ciencia ficción y la fantasía están en la era dorada de la creatividad, con soberbios e imaginativos trabajos realizados tanto dentro del género como en lo tocante a la literatura de ficción. Esta creatividad está alimentada, en gran parte, por la creciente diversidad en el género; para ser un verdadero arte global, debe estar realizado por una gran diversidad global de creadores. Cuando una pequeña camarilla de hombres llegan al punto de interrumpir algo de una creatividad tan potente, tan solo queda claro que están asustados y amenazados por su existencia. Por lo que, si los nominados a los Hugo te parece que están más enfocados a la autopromoción que a la calidad de contar historias, no hay escasez de alternativas para escoger. Empieza con los ganadores de los Premios Tiptree y sigue tu camino a partir de ahí.”

Como pequeña conclusión sólo me queda decir que veo dos alternativas. La que propone Scalzi (así como Adam Troy Castro o Joe Abercrombie), la de remodelar los Hugo y, aunque cueste cierto esfuerzo, mejorar su sistema de voto, o la de Walter; dejar de lado estos premios populares y fijarse en otros hasta ahora menos conocidos pero que han ido incrementando en popularidad. Para mí, el problema principal de lo que ha ocurrido en los Hugo no es que un grupo de escritores haya montado una campaña para popularizar ciertos trabajos (algunos de ellos bastante irrespetuosos, haciendo apología a la violación, y al racismo). Creo que el principal fallo en todo esto es que esta campaña tiene una base ultra conservadora donde no hay cabida para el trabajo creativo de mujeres, ateos o no cristianos, gente de color (de cualquier color que no sea blanco) y para homosexuales. Creo que la intolerancia debe ser erradicada cuanto antes. Para mí, esto es apología a la violencia racial, homofóbica y misógina.

Justo se han abierto las votaciones para los Premios Ignotus, el equivalente español de los Hugo. Veremos qué ocurre.

Nota: Agradecer a Elías Combarro (aka @odo) y a Miquel (aka @qdony) por recomendarme artículos para realizar este artículo.