12/3/15

El último deseo, de Andrzej Sapkowski



Cuando alguien menta a los grandes autores contemporáneos de fantasía, parece obviar a Sapkowski. Nos llenamos la boca hablando de George R. R. Martin, Patrick Rothfuss, Joe Abercrombie, Brent Weeks, Brandon Sanderson… ¿Pero y el autor polaco? ¿Es que no ser anglosajón lo deja a uno fuera de juego? En España, Sapkowski es de sobra conocido y de hecho es una saga de mucho éxito, pero en el mercado anglosajón Sapkowski parece que no ha acabado de dar el salto. Su saga de Geralt de Rivia todavía no ha sido publicada por completo en inglés.

El último deseo no es una novela al uso. No tiene una única trama y sería más acertado definirla como un tomo de cuentos protagonizados por el mismo personaje, Geralt. En este primer volumen hay diferentes relatos que no están cronológicamente relacionados y que tienen un hilo conductor en el presente, mientras Geralt guarda reposo en un templo. Durante este reposo va recordando diferentes hazañas y aventuras (o desventuras) que ha vivido a lo largo de su viaje. Estos pequeños relatos sirven al autor para presentar a otros personajes que serán de vital importancia durante la saga además de afianzar la personalidad del brujo. Estos diferentes relatos nos presentan un mundo impresionante, donde los clichés de la fantasía se retuercen y se trasforman en una parodia de si mismos. Elfos que son nada más que vagabundos enfermos y apartados de la sociedad, convertidos en bandoleros y repudiados por la sociedad. La humanidad le gana el terreno a la magia y a la fantasía, erradicando en su desarrollo a monstruos y mutantes. Los hechiceros parecen sacados de una novela de Pratchett, cobardes, traicioneros y codiciosos. Y los brujos, una antigua orden de mutantes que se dedica a cazar monstruos por dinero está en el tramo final de su decadencia.

La ambientación es pseudomedieval, oscura y situada probablemente en una Europa central o del norte (sin llegar a Escandinavia). Si conocéis los cuentos de los hermanos Grimm y parte de la mitología germánica, estas novelas están repletas de detalles muy interesantes. Sapkowski reinterpreta estos cuentos y folklore, algo así como lo que intentó hacer Phillip Pullman, pero bien hecho. Blancanieves no es una joven y dulce joven esperando un beso de un príncipe, sino una prostituta que ha embaucado a siete enanos gracias al sexo para que roben y maten para ella. Un lector que no conozca toda esta mitología va a poder disfrutar de la lectura sin problema, pues Sapkowski se las maneja para describirnos a los monstruos sin caer en infodumps, pero es cierto que si uno sabe de qué está hablando el autor, la novela cobra una profundidad y un volumen mucho mayor, haciendo de esta una verdadera joya. Es una reescritura de estos mitos de forma gamberra, irónica y muy satírica. Hay un capítulo en concreto, donde aparecen los elfos por primera vez, en que vemos una escena que podría ser perfectamente la escena de una novela de Mundodisco, en la que Geralt tiene que echar a un diablo de unas tierras labriegas porque, simple y llanamente, se caga en ellas.

Este primer volumen sigue una estructura que puede resultar confusa para un lector que llega al libro sin saber apenas nada, este método se sigue en el segundo volumen pero se pierde en el tercero (el cual todavía no he leído), pero cuya trama parece pedir una normalización y estandarización de dicha estructura. El estilo es ágil, bruto en ocasiones, poético en otras. Desconozco cómo debe ser el original, pero la traducción me parece brillante y una de las mejores que he leído en mucho tiempo. José María Faraldo consigue adaptar las voces de cada personaje y estrato social con gran maestría. ¿Este personaje es un paleto que apenas puede recordar su nombre? Faraldo se la juega y le proporciona un dialecto que nos resultará muy familiar y que le da a la novela coherencia y credibilidad, además de ensalzar el estilo de Sapkowski. Es una muestra de gran trabajo traductor por la gran documentación en mitología europea (que no toda está traducida) y de la que Sapkowski hace gala de poseer un conocimiento profundo. Faraldo sale ileso de la tarea y con mucha profesionalidad y acierto convierte a nuestro idioma cualquier palabra que Sapkowski puso sobre el papel.

Geralt de Rivia, es un eje narrativo para construir las diferentes tramas que se sitúan en esta novela. De esta forma y a través del personaje todas las historias tienen gran credibilidad y coherencia entre ellos. Según vamos avanzando en los relatos, la trama se va volviendo más profunda, compleja y que se verán encauzadas en el final de la obra con “El último deseo”, el relato final. Como he comentado antes, el estilo y ritmo de Sapkowski es excelente, siendo capaz de transportar al lector no sólo a un mundo de fantasía, sino a hacerlo palpable, físico y tangible. El tono de la novela es coherente con la historia, y la disparidad de personajes y sus diferentes léxicos dependiendo en su estado social incrementa esta sensación de credibilidad. Esto sumado al excelente e inteligente sentido del humor de la obra.

Sapkowski es considerado uno de los autores de fantasía que han escapado de la sombra de Tolkien y del encuadre de la fantasía clásica. ¿Espada y brujería? ¿Fantasía épica? La novela es complicada de clasificar debido a su carácter renovador de la fantasía. Su interpretación ética y moral de una realidad muy cercana a los valores de una sociedad contemporánea hace que Geralt se enfrente a conflictos como la intención de una civilización por erradicar todo aquello que sea amenazador o diferente para la misma, el papel de los políticos en las comunidades (por ello Geralt visita diferentes tipos de asentamientos: pueblos, ciudades, villas…), el uso de la violencia como remedio para la violencia y todo lo criminal,… Pero representados fuera del dogma y su simplificación, de forma muy perspicaz por parte del autor. El último deseo es el inicio de una saga fantástica referente dentro del género y en la literatura que no debería pasar desapercibida por ningún tipo de lector.