19/11/14

El Marciano de Andy Weir [Reseña]


Hace unos meses Nova resurgió de las cenizas, y lo ha hecho con fuerza, decidida a volver a ser uno de los sellos de referencia en cuanto a ciencia ficción de nuestro país. Nova hace apuestas tanto arriesgadas como innovadoras: Cibertormenta de Mathew Matter o la que os nos toca, El Marciano de Andy Weir; ambas autopublicadas. ¡Sorpresa! Sí, hay lugar para los autopublicados en las editoriales tradicionales. Y es que tras el éxito que ha cosechado Hugh Howey (más en su país natal que en España) las editoriales nacionales han cogido confianza a esto de los autores amateurs. Como curiosidad, comentar que ambas novelas tienen un proyecto cinematográfica en menor o mayor estado de gestación.

Reconozco que tengo Cyberstorm desde que se publicó en inglés, y no la he leído todavía pese a que tiene una pinta muy interesante (Miquel la reseñó en su blog). El Marciano también estuvo en mi lector digital en inglés, pero una reseña muy negativa de Odo me quitó las ganas de leerlo. Pero como podréis ver en estas otras reseñas (La Casa de El, Dreams of Elvex) que el sentimiento es opuesto al de Odo y mucho más entusiasta. Todas estas opiniones cruzadas consiguieron que mi medidor de hype llegara a cotas muy altas.



El Marciano narra las desventuras del astronauta Mark Watney en el planeta Marte. Debido a una brutal tormenta de arena, la misión “Ares 3” queda abortada. Su tripulación huye del planeta rojo sin él, creyéndolo muerto. Por lo que sin más ayuda que sus conocimientos científicos y su inteligencia tendrá que sobrevivir en una pequeña base en la superficie de Marte durante indefinidos días. Además durante la tormenta se ha perdido la antena de radio de la base y no puede comunicarse con nadie.

El Marciano es una historia de supervivencia contada de forma directa. El autor apuesta por una narración en primera persona y en presente. El caso es que este método, en mi opinión,  tiene un enorme error para una trama donde el protagonista tiene que luchar por sobrevivir cada día; y es que los capítulos son entradas de un diario que escribe el astronauta para resumir su dificultoso día. He leído por ahí que el diario lo va escribiendo durante el día y no al final, pero aún así sigue siendo una mala elección, porque si está en una situación peliaguda, no se para a escribir veinte páginas de diario. En este sentido la tensión narrativa se ve enormemente lastrada y en mi caso, no he sufrido mucho por su vida. Por otra parte este tipo de narración puede ofrecer giros de guion brutales y de hecho uno se espera algo así durante la novela.

En cambio sí que he disfrutado enormemente su habilidad al puro estilo McGyver, aportando soluciones (aparentemente) coherentes (no soy científico por lo que no me queda otra que creérmelo) a los problemas.


El Marciano no es una novela de personajes, es más bien una novela sobre cómo sobrevivir en Marte. Apenas sabemos nada de la personalidad del astronauta, y no notamos su lucha por sobrevivir. Tampoco le vemos sufrir mucho. Parece como si nuestro protagonista fuera un androide en vez de un humano: analizar problema, buscar solución, arreglar problema. Esto no tiene porqué ser algo negativo, personalmente no he echado en falta un personaje más profundo, pues Mark es bastante carismático por si mismo.

Weir dota a su protagonista de un sentido del humor especial. Ese tipo de humor que surge en las situaciones más controvertidas.

            “¡Diablos, sí que soy un botánico! ¡Cuidado con mis poderes botánicos!”

Ya se ha comentado, pero no queda de más mencionar la analogía entre El Marciano y clásicos como Robinson Crusoe o La isla misteriosa de Verne, donde el protagonista, aislado, debe enfrentarse a una naturaleza hostil, salvaje y desconocida en pos de sobrevivir. Los únicos aliados son sus conocimientos y su inteligencia. No estamos ante una novela de aventuras a lo Indiana Jones, aquí todo depende de la mente.

El Marciano además me parece una gran novela por otro aspecto. Es ciencia ficción hard. Sí, esa rama de la cifi que solemos mirar con respeto. Y es que Andy Weir es científico hijo de científicos, por lo que tenemos en la novela esa premisa de especular “¿Y si…?”. En cambio, es la novela de ciencia ficción hard más accesible que he leído hasta la fecha. Con un lenguaje sencillo, Andy nos introduce en términos de física y botánica (entre otros) con gran soltura. Sin usar una nomenclatura complicada, Andy es capaz de contarnos todo tipo de datos e información que, de otra forma, hubieran condenado la novela al fracaso.

Mención especial a la traducción de Javier Guerrero cuya decisión de respetar el lenguaje coloquial tan americano me ha parecido muy acertada. Además el apartado gráfico y de edición es excelente, con una portada minimalista y enormemente evocadora (ese rojo y ese astronauta como únicos protagonistas). Además durante su lectura, los fans del cine de ciencia ficción estableceréis analogías con Gravity o Interstellar por la potencia de las imágenes presentadas en El Marciano.

En conclusión, me parece una novela perfecta para neófitos en la ciencia ficción que quieran disfrutar de una historia entretenida, que engancha y que crea gran tensión a través de sus páginas. Pero también es una muy buena novela para los lectores aficionados a la ciencia ficción que desean volver a leer historias de especulación científica. Una novela fascinante con un estilo fresco y ágil, cuya trama eclipsa cualquier defecto que pueda tener la historia. Una apuesta más que acertada por parte de Nova. ¡Larga vida a la ciencia ficción!