27/11/19

El pescador, de John Langan




Nota: Esta reseña forma parte de los Premios Guillermo de Baskerville 2019 que organiza Libros Prohibidos en los que participo como jurado.



Hay dos editoriales referentes de terror en España, una de ellas es la ya mítica Valdemar, la otra es La biblioteca de Carfax. Su variedad de títulos, la línea editorial marcada y un diseño de colección (que, por cierto, en mi caso me empuja a querer tener todos los números que sacan), la convierten en uno de esos sellos tan necesarios y tan importantes en nuestro país. Porque vamos a decirlo a viva voz, si la fantasía y la ciencia ficción sufren en las estanterías de las librerías, el terror es como el hermano pequeño, todavía más relegado, a menudo a cuestas entre novela negra, clásicos y la zona de género. Por ello un proyecto tan interesante y atrevido como el de La biblioteca de Carfax tiene ese componente añadido que un lector fan como yo agradece. Pero me dejo ya de rollos y voy a lo importante, El pescador, de John Langan. Una novela de terror con claros tintes lovecraftianos que presenta la historia de Abe, un tipo que ha perdido a su mujer y que encuentra alivio a su dolor con una actividad de exterior: la pesca. Gracias a la pesca logra salir del pozo de la depresión y de la tristeza. Por ello cuando un compañero suyo, Dan, cae en una situación similar decide proponerle la misma solución, salir ambos de pesca. Pero las cosas adoptarán un cariz dramático y oscuro cuando acudan a un arroyo misterioso que Dan propone. Un arroyo infame conocido como El Holandés. 

Este paraje, El Holandés, ni siquiera aparece en los mapas, y está perdido en las montañas Catskill. Ambos hombres, de camino al lugar, se detienen en un bar de carretera donde charlan con el propietario y le cuentan sus intenciones. El amo del bar intenta disuadirles contándoles una historia bastante oscura que sucedió en un pueblo cercano relacionado con la construcción de un embalse. A partir de aquí el libro pasa a tejer dos historias paralelas, la de los dos amigos y los macabros sucesos del arroyo. Es un recurso frecuente en los libros de terror que a nivel personal creo que funciona genial. De hecho y sin ir más lejos, es el mismo tipo de estructura que en Experimental Film, de Gemma Files, otro libro de la colección Carfax. Langan crea la anticipación de los sucesos y por lo tanto genera un clima de tensión y de terror muy logrado gracias a este doble relato en paralelo. Sabemos que hay algo muy malo allí, pero no sabemos qué ni cómo afectará a los protagonistas. La atmósfera se torna asfixiante y el entorno natural y aislado contribuye a esta sensación. En este sentido, como he dicho al principio, me ha recordado a uno de esos relatos de exploradores en el ártico tan de Lovecraft. El hombre contra lo inhóspito, contra lo incognoscible, contra lo desconocido y lo misterioso.

El pescador, de todos modos, destaca por su estilo narrativo. Aquí es cuando toca detenernos en la reseña y aplaudir el espléndido trabajo del traductor, Alberto Chessa, con la prosa de John Langan. Un estilo fluido y agradable de leer que se adapta a todas las situaciones y escenas. Siempre he pensado que una novela de terror debe destacar principalmente por el estilo narrativo. Si las palabras no son capaces de crear sensaciones, y no solo eso, sino miedo, una de las más complicadas de lograr a través de una página de papel, el resto se desmorona. Por ello creo que a pesar de sus pequeños contras (la trama pierde fuelle hacia la mitad del libro y la historia pierde de misma manera cierto interés) creo que el global es más que notable. Yo me lo tomé como un libro de atmósferas, sobre todo en esa parte intermedia.

En definitiva, El pescador es un libro que explora la psique de alguien que ha perdido a un ser querido, y el viaje interior y físico que realizamos para intentar superar estos traumas y golpes de la vida. Si además lo aderezamos con cuentos y leyendas locales, el libro se vuelve una historia poliédrica repleta de pequeñas leyendas que cobran muchísimo interés y añaden carga dramática a la historia principal. Es un libro de terror más que decente, que mezcla lo mejor de ese Lovecraft clásico (vamos, que no se alarga indebidamente ni sobre adjetiva) con miedos y temores contemporáneos. Un terror que apela mucho a los males psicológicos y mentales, a aquello que tenemos encerrado en nuestro cráneo, y no tanto a monstruos exteriores. Aunque a veces (o siempre) estos sean proyecciones propias de nuestros traumas.

2 comentarios:

  1. Vengo justo de comentarle a Isa en la misma reseña. No sé exactamente que me pasa con este título, pero no me termina de entrar por el ojo. A veces, estas cosas pasan. Me acabo de enterar lo de historia dentro de historia, me resulta interesante el tema folklore de bar como quién dice, pero a nivel de trama no me termina de llamar la atención. Eso si, gracias a Carfax, como tú, tengo obsesión con hacer toda la colección.

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  2. Tiene buena pinta. Hace ya tiempo que tengo olvidado el género (tanto a nivel de lectura como de cine / televisión). Lejos quedan ya aquellos años en los que nos reuniamos en casa con unos amigos para nuestras sesiones de "Cine de Por"... Éramos jóvenes... Teníamos tiempo... El niño no se despertaba de un salto si alguien en la tele gritaba como loc@...

    Saludos!

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