13/6/16

La gracia de los reyes, de Ken Liu


Ken Liu es conocido por ser un excelente cuentista. Autor multipremiado (Hugo, Nebula o World Fantasy Award entre otros), en castellano podemos leer algunos de sus relatos en las tres antologías de Terra Nova (Sportula y Fantascy) y en A la deriva en el mar de las lluvias (Sportula), todas ellas editadas por Mariano Villarreal. Además, la fantástica marcheto ha publicado numerosas traducciones en su blog “Cuentos para Algernon” que recomiendo mucho visitar. La editorial Alianza, bajo el sello Lee Runas ha tenido el enorme acierto (y el gran ojo) de contratar y publicar la primera novela de Ken Liu: La gracia de los reyes. Una de las mejores obras de fantasía que he leído en años.

La gracia de los reyes es la primera novela de una trilogía llamada «La Dinastía del Diente de León», la cual es de fantasía épica, o como la llama el propio Ken Liu, de silkpunk, donde silk, viene de seda, por lo que sería un contrapunto al grimdark, siento esta una fantasía más blanca y limpia. La gracia de los reyes no disimula los clichés que reutiliza de la fantasía época, como el foco sobre grandes imperios, reyes y luchas dinásticas, las grandes hazañas, las intrigas palaciegas, las bestias mitológicas o los dioses. Pero Ken Liu sí hace algo a lo que no estamos acostumbrados en el género, que es trasladar todos estos tropos a un mundo oriental, concretamente a China. Esto convierte la novela en un impresionante homenaje a las sagas dinásticas chinas, a los poemas sobre grandes héroes militares y en general, a esa exótica y ancestral cultura China.


Ken Liu elabora un trabajado world-building usando el elemento principal mencionado antes, la cultura china. La novela se sitúa en el archipiélago Dara, donde diferentes reinos son unidos bajo el mando de un durísimo emperador a fuerza de batalla, fuego y muerte. Liu introduce invenciones originales, como unas cometas tripuladas por hombres como máquinas de ataque, o pequeñas aeronaves con la misma finalidad. Un panteón de dioses muy vivos y que están ocupados con sus propias guerras, para lo cual utilizan la voluntad de los hombres. En general, el mundo de Dara está vivo, y no se basa en algunos tropos de la fantasía, o de la cultura china ancestral y ya, sino que además Ken Liu consigue meter la mano y hacer una buena mezcla con todo ello, añadiendo sus elementos sorpresa.

La estructura del libro es curiosa. Como he dicho, Liu es cuentista, y aunque el libro sea bastante largo, podemos ver que está compuesto de capítulos relativamente cortos que podrían considerarse relatos autoconclusivos, ya que todos ellos tienen inicio, nudo y desenlace. Mucho terminan en cliffhanger, pero el autor se preocupa de que todos ellos enganchen para seguir leyendo, pero a su vez tengan el suficiente contenido como para que cada capítulo sea como un primer plato. La trama del libro está plagada de intrigas palaciegas, batallas enormes y gracias a esta estructura original, se sirve de un ritmo estupendo que no hace en ningún momento de la lectura algo pesado, todo lo contrario. Es el Ken Liu de los relatos en cuanto a su prosa pulida, elegante, con giros sorprendentes y sobre todo, con una historia emocionante. 

Pero si en algo se caracteriza Ken Liu es en construir personajes carismáticos, repletos de matices y con los que el lector consigue empatizar sin demasiado esfuerzo. La gracia de los reyes es una novela de personajes, y no solo de protagonistas, sino cada secundario tiene una personalidad trabajada, con sus miedos, dudas y motivaciones. Todos estos personajes son los que hacen que la novela sea grande, y desde luego, épica. Hasta el más pequeño puede lograr actos inmortales que quedarán en la historia, y son los actos, generosos o avaros, los que escriben la historia de los hombres y mujeres. Esto queda plasmado en el libro de forma tan vital, que uno no puede dejar de maravillarse por lo bueno que es Ken Liu para profundizar en el sino de las personas. Desde luego, el punto fuerte de la novela. Como algo negativo a destacar, quizá me hubieran faltado más personajes femeninos con más protagonismo en la historia (una Mulán no hubiera estado nada mal), y es que las historias chinas suelen estar llenas tanto de héroes como de heroínas (inciso breve, el origen de la mitología de  países como Japón, como China y Corea es puramente matriarcal).

En definitiva, una novela de fantasía magistral, con un alcance amplio y una narrativa elegante y emotiva. Una historia repleta de tensión dramática, de situaciones emocionales muy potentes y con un desenlace digno de Ken Liu. La gracia de los reyes es de esas novelas que quedan grabadas en la memoria y que recordamos como “esas grandes historias”, las que nos cambian un poco por dentro. No puedo dejar de recomendar una de mis mejores lecturas de este año. La gracia de los reyes es absolutamente impresionante.