15/2/16

La espada de Shannara (Las cronicas de Shannara #1), de Terry Brooks


Me he dado cuenta de que al iniciar esta reseña, no me acordaba del nombre de la novela. Tampoco del autor. Y esto me ha hecho reflexionar. Hay novelas que entretienen, otras que dejan poso, otras que te hacen reflexionar y otras que simplemente, olvidas. La espada de Shannara, de Terry Brooks, pertenece a este último grupo. ¿Es una mala novela? Creo que no es tan fácil como decir blanco o negro, hay una serie de matices que la hacen ser lo que es. Terry Brooks lo ha reconocido muchas veces, él escribió una historia que se inspiraba directamente en la obra más popular de Tolkien. Aunque a veces confundimos “inspirar” con “calcar”. Y no estoy diciendo que sea una copia, digo que Brooks escribió La espada de Shannara con La comunidad del anillo en la cabeza, bastante fresca. De nuevo, ¿lo hace esto una mala novela? No, no lo creo. Pero maticemos en profundidad.

Mis problemas con esta novela son, por ejemplo, la enorme falta de economía de lenguaje. Brooks necesita párrafos larguísimos para describir escenas muy simples. Sobre todo con paisajes. No por describir más, el lector imagina mejor. Brooks se recrea en pasajes no especialmente bien escritos y parece llenar con más y más palabrería una clara falta de habilidad narrativa. Además los personajes de Shannara son planos, simples y están cargados de clichés. En definitiva, es imposible crear un vínculo con ellos porque no son creíbles. Terry Brooks tardó siete años en escribir la primera novela de la trilogía de Shannara. Siete años para imitar (mal) lo que Tolkien ya hizo. Siete años que demuestra que el autor no entendió la obra de Tolkien y tiró por la tangente, es decir, copiar las aventuras y dejar de lado la profundidad filosófica y ética (además de mitológica) que pedía una obra de fantasía de esta índole.


Oz Editorial hace un buen negocio reeditando la trilogía de Brooks. Y aplaudo lo inteligente de reeditar este clásico. Ha hecho coincidir la salida de la segunda novela, Las piedras élficas de Shannara, con la adaptación de la MTV de ésta segunda novela. Por desgracia no comparto el entusiasmo (y lo he intentado, lo prometo). Hay algo que me cabrea del libro, y es que hay una buena idea tras todo esto. Una idea que es totalmente dejada de lado. La novela se ambienta en un mundo postapocalíptico, que por una u otra razón ha provocado que la raza humana se divida en diferentes razas o seres: elfos, enanos, gnomos, trolls… Todos ellos conviven en este mundo pseudomedieval-futurista. Pero parece que la idea le vino grande al autor, ya que se desarrolla poco o nada el porqué de todo ello.

La espada de Shannara, en definitiva, se queda en poca cosa. Es el ejemplo perfecto de cantidad en vez de calidad. Donde se podría haber desarrollado una buena novela, tiene lugar una sucesión de aventuras sin ton ni son escritas de forma torpe, personajes con poca gracia y diálogos que dan algo de vergüenza ajena. Una novela repleta de todos los tópicos de la fantasía, es decir, criaturas como orcos o elfos; objetos mágicos poderosos, magos, deux ex machinas, camino del héroe y todo lo que os podáis imaginar que suene a cliché del género. Y diréis “pero esto no tiene que ser malo por necesidad, hay muchas novelas así”. Cierto, pero lo negativo está en que es una de las novelas de fantasía más vendidas y leídas en el mundo, y probablemente de las que más han contribuido a que cada vez más y más lectores se hayan alejado de este género literario. Sobre decir que no me voy a acercar al segundo volumen de esta trilogía.

Y por favor, no me hagáis mencionar la adaptación de la MTV. Una burda imitación de Crepúsculo destinada a adolescente en plena pubertad hormonada que no merece ni un minuto de nuestro tiempo.