17/8/18

Redemption's Blade, de Adrian Tchaikovsky



¿Sabéis cuando una novela os apetece tanto que dejáis la pila a un lado y os lanzáis directo? Pues algo así me ocurrió con una de las últimas novedades (y digo "una de las" porque el autor es tan prolífico que ya tiene otra novedad más en el mercado, y eso que este libro se publicó hace pocos días) de Adrian Tchaikovsky, autor inglés de fantasía y ciencia ficción. Redemption's Blade es una novela de fantasía heróica (o espada y brujería, como más te guste) con una estructura y tramas aparentemente clásicas pero con una gran cantidad de elementos que no solo la hacen original, sino muy disfrutable.

Tras una larguísima guerra contra el Kinslayer (Mataestirpes), un señor oscuro poderosísimo, Celestine, una de las heroínas que acabó con el malvado villano se queda sin nada que hacer. Su grupo, los Slayers, formado para acabar de una vez por todas con este gran señor oscuro se disuelve. Kinslayer ha mantenido en jaque a todas las razas de este mundo en jaque, principalmente a los humanos. Ha llegado a esclavizar a otras como los aethani, unos humanoides pequeñitos alados a los que ha despojado de sus alas, ha expulsado a los dioses y ha matado a varios de los Guardianes, una especie de semidioses destinados a proteger las virtudes del mundo de cualquier mal. Durante años todo se ha desarrollado y evolucionado en pos de enfrentar y resistir al Kinslayer, pero ¿qué ocurre una vez que ha muerto? ¿Qué pasa con todas las razas de monstruos que este villano ha invocado en el mundo?


Esta premisa me interesaba enormemente. Como ya he contado en alguna ocasión, Tchaikovsky suele revertir muchos tropos del género con el que juega situándolos precisamente en escenarios conocidos. Redemption's Blade sitúa la acción en un mundo de fantasía medieval repleto de razas distintas que buscan un hueco entre sí. Tenemos a los "orcos" llamados Yoggs, a las arañas que habitan el bosque, a los semidioses, y un largo etc. El grupo conformado por Celestine, la protagonista, tiene a su mago, al bárbaro (en este caso una bárbara), al bardo y ella, la paladín/heroína. Además  la novela nos dice que acaba de terminar una larga guerra entre el "bien" y el "mal. Y es aquí donde Tchaikovsky mete la pluma. ¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? ¿Quién conforma cada bando? ¿Está definido por una línea clara? Celestine ha acabado con el Kinslayer gracias a una espada mágica que le dio un semidios, el Wanderer, pero ¿qué hace ahora? Como mercenaria, heroína o guerrera necesita, precisamente, toñinas para que su yo tenga sentido. Por ello decide emprender una misión para buscar un objeto mágico que restaure las alas de los aethani, una raza que parece un cruce entre elfos y hadas.



La banda de Celestine, como he comentado antes, está compuesta por los miembros básicos de un grupo de rol, pero en este caso el mago es un Yogg, así como la bárbara. Es decir, con los orcos que Kinslayer trajo al mundo. Para más inri, Celestine está involucrada sentimentalmente con Heno, el mago del grupo y Yogg. Además, a lo largo del libro, el autor reflexiona sobre las metas de los propios personajes, sus motivaciones y las implicaciones que tienen en el mundo. ¿Son las criaturas del mal, malévolas? ¿O quizá actuaban bajo amenaza de muerte y no les quedaba otro remedio que actuar como lo hicieron? La magia en esta novela es otro de los puntos fuertes. En un momento donde parece que la fantasía se decanta por dos vertientes claras: la magia desconocida que surge de una fuente misteriosa, o la magia dura, con un sistema mágico claro (como en las novelas de Sanderson), Tchaikovsky nos dice que no, que la magia está en una serie de objetos de poder. Y en pos de ellos va la banda de Celestine.

En definitiva, como habréis comprobado, he disfrutado muchísimo este libro. Está repleto de aventuras muy clasicotas que referencian a decenas de novelas de fantasía heroica (esto es: protagonistas se meten en un embrolado y se las apañan para salir de este mediante ingenio o la espada). Tiene muchísimo sentido del humor y es divertidísima. Y para poner el broche cabe decir que Tchaikovsky tiene un estilo de escritura muy particular. En apariencia parece funcional y sencillo, pero esconde una gran capacidad para el ritmo. Los diálogos son naturales y la novela no malgasta ni una sola palabra. Algo que aprecio mucho en cuanto a fantasía se refiere. Ah, que no se me olvide decir que esta novela forma parte de un proyecto de lo más interesante. Redemption's Blade es una novela totalmente autoconclusiva (aunque deja la puerta abierta a más posibles aventuras), pero que forma parte de una serie titulada After the War. Parece ser que varios autores van a escribir novelas ambientadas en este mismo mundo y tras ese mismo periodo de guerra. De hecho, la segunda novela, firmada por Justina Robson, está a punto de publicarse bajo el título de Salvation's Fire.