23/8/18

84K, de Claire North


Claire North fue una revelación para mí cuando me topé con Las primeras quince vidas de Harry August, una novela inteligente, interesante, muy original y que además estaba escrita con muchísimo oficio. Aquello sumado a su visita al festival Celsius232 2016 la colocaron entre mis autoras de cabecera. Por ello cada vez que sale una de sus novedades me lanzo, dirán las malas lenguas, como loco a por el libro. Pero el ritmo endiablado de una novela por año que lleva North no debe ser ni medio sano. Y desde luego mantener un nivel de calidad alto es todavía más complicado. El año pasado El final del día me pareció una novela fallida, aburrida y desprovista de personalidad. Así que tenía sentimientos encontrados al ponerme a leer 84K, una novela con una premisa interesante, que prometía mucho.

84K es un salto temático completo en cuanto a antigua obras de Claire North. Es una novela distópica cuya trama es relativamente más convencional que anteriores obras de la autora. En 84K acompañamos a Theo Miller, una especie de censor que trabaja para el gobierno. Tiene que calcular el coste de los delitos que han cometido los juzgados. Es decir, cuánto ha costado en libras su crimen. Como si fuera un episodio de Black Mirror, el gobierno colabora con una empresa que proporciona la tecnología adecuada para facilitar, en apariencia, la vida de los ingleses, pero que en realidad es un mecanismo represivo de control que pasa desapercibido. Esta novela es, sin tapujos, una denuncia al capitalismo más extremo, llevando hasta niveles absurdos conceptos como el valor monetario de, por ejemplo, los crímenes. Como he dicho, parece el guion para un episodio de Black Mirror, y de hecho quedaría un capítulo de lo más majo.


¿Qué ocurre cuando cometes un delito y no puedes pagarlo? Pues que te vas de cabeza a un campo de trabajo hasta cumplir la cuota marcada por personas como Theo Miller. Por supuesto existen los otros casos. Sí, la gente pudiente, los que tienen dinero, se limitan a pagar el precio de sus crímenes y a seguir impunes. Esto les da libertad para hacer y deshacer a su antojo, incluso para asesinar. Todo esto genera una premisa (y es que todavía no hemos entrado en la trama) interesantísima y que puede generar una novela distópica de lo más interesante. De hecho, llegados a este punto, pensé mucho en El hombre en el castillo, o en Estados Unidos de Japón. Pero aquí es donde todo se desmorona. Theo Miller recibe un caso que le obliga a investigar y a remover mierda. Y todos sabemos que cuando remueves mierda, te salpica, te manchas y huele. Y todos sabemos que así empiezan el 90% de novelas de detectives. Lo curioso es que esta trama sucede en el pasado, 15 años antes del presente, donde vemos las consecuencias que ha tenido toda la investigación de Miller. 

84K, en general, es una novela que va como pollo sin cabeza. Da tumbos sin control y se nota que la trama está poco preparada. Hay cantidades ingentes de páginas que no cuentan apenas nada que aporte ritmo a la lectura o sirva de algo para la historia. El libro, que además es largo, peca además de un estilo sobrecargadísimo (es cierto que la autora ya usa en otros de sus libros, pero aquí le sienta fatal a la historia) que logra que la historia pase de ser aburrida, a ser insoportable. Llegados a este punto tendréis ya una idea clara de lo que me ha parecido el libro. Y además me da hasta rabia, pues siempre voy con las excpectativas altas ante un libro de Claire North. 84K me ha parecido "menos malo" que El final del día, pero desde luego no lo recomiedno para nada. Es cierto que tiene elementos interesantes. La propia premisa, como ya he mencionado; los entresijos de la investigación de Miller y algunas cosas muy en el tono de El cuento de la criada, pero en resumen me parece una obra desaprovechada, y que da la sensación de estar escrita a prisa y corriendo. Un libro que no puedo recomendar, que no aconsejo leer. Ah, pero a Claire North sí, y si os interesa la autora, lanzaos a por Touch o Las primeras quince vidas de Harry August, que son novelones.