7/5/18

Alida y el reino de Uluf, de Eric G. Moral


La fantasía se puede enfocar de modos muy distintos. Para mí, es el género más versátil y amplio de todos. Por ello cuando escuché de Alida y el reino de Uluf, de Eric G. Moral (publicada en Edelvives) mi entusiasmo creció. Una novela que sucede en África (en un país imaginario pero que es muy semejante a Casmance, al sur de Senegal) llamado Uluf. Magia, brujería, presagios y aventuras. ¿Interesante, verdad? La novela la protagonizan Alida, una adolescente nativa de Uluf que fue adoptada por una pareja que reside en Barcelona, donde ella se ha criado y ha vivido toda su vida; y Sam, cuyos padres son amigos de los de Alida y ambos adolescentes se conocen desde bien jovencitos. La novela comienza con el padre de Alida, Pau, un africanólogo que se ha perdido en Uluf, país en plena rebelión. El intérprete de Pau aparece en la casa de Barcelona de Alida y le dice a ella y a su madre que Pau ha sido secuestrado por los rebeldes. A partir de aquí comienza una novela de aventuras protagonizada por la pareja de jóvenes en este país africano.

Lo que primero destaca y en lo que el autor hace bastante émfasis es en la relación entre los dos adolescentes. No se soportan. Se dedican a chincharse y a ser repelentes el uno con la otra siempre que pueden. De este modo Eric construye la personalidad de sus personajes de una forma bastante eficiente. Aunque quizá demasiado, pues la manía que cogí a Sam en las primeras páginas no me la quité de encima en todo el libro. Es cierto que Sam es el arquetipo de occidental del primer mundo, con mentalidad racional, capitalista y demás. Pero en ocasiones su actitud me recordaba a la del protagonista de El guardián entre el centene. La de un arrogante e imbécil jovencito al que no le han dado dos guantás bien dadas en el momento oportuno. Por supuesto África se ocupará de ponerlo en su sitio, pero como lector he disfrutado mucho más de Alida. Una chica muy humana, repleta de claroscuros, miedos, inseguridades, motivaciones y un amor tremendo por su tierra natal. Aquí vemos reflejado el profundo respeto que siente el autor por este vastísimo continente. A través de las palabras de Alida soñamos con África, sus gentes, sus culturas, sus paisajes.


La novela está preñada de frases para enmarcar. Muchas citas lapidarias a veces pueden ser un problema, y aunque quizá en una novela juvenil de este estilo sea normal ser menos sutil, yo hubiera preferido que el autor se comediera un poco con algunas lecciones de moral (la cultura de Facebook ante los desastres, reflexiones sobre racismo, capitalismo o cultura). Tengo mi ejemplar lleno de marcadores pues tiene pasajes muy buenos e interesantes, pero en ocasiones me resultaba demasiado obvio. Demasiado "mírame, estoy siendo profundo". Hubiera disfrutado más si el autor me hubiera dado espacio a mí para reflexionar ante hechos o frases dichas por los personajes en vez de darme la conclusión del acertijo moral resuelta. Además tiene un par de deus ex machina que me sacaron bastante de la lectura en ese momento. En cualquier caso, es un error muy menor que no afecta en apenas nada a la lectura.

La novela es, en definitiva, un libro de aventuras y de aprendizaje. Sam se deconstruye, sirviendo de arquetipo de Europa y su mirada siempre por encima del hombro hacia África. Y Alida aprende a forjar su personalidad (ya bastante sólida) y a redescubrir su propia identidad, aspecto que creo es el mayor acierto de todo el libro. Eric consigue un personajazo tremendo con Alida, sus experiencias y su forma de ver el mundo. Alida y el reino de Uluf es una novela muy entretenida, con un tono muy ligerito y que se lee en dos tardes. Además os recomiendo seguir al autor, Eric G. Moral, por las redes sociales ya que sus aventuras por el continente africano y sus perlitas de conocimiento sobre la cultura de países como Senegal es de lo mejorcito de la red. Yo le sigo desde hace tiempo y os aseguro que vale la pena.