6/11/14

País de nieve de Yasunari Kawabata [Reseña]



País de nieve (Yukiguni) fue escrita entre 1935 y 1948, año en que Kawabata publicaría un final alternativo a su obra. Esta novela narra la historia de Shimamura, el cual regresa a una zona de Japón famosa por ser de las más frías de todo el país. La novela se desarrolla durante el invierno y por lo tanto el período de nevadas. Shimamura se hospeda en una posada donde trabaja una aprendiz de geisha llamada Komako. Shimamura no puede evitar volver al lugar una y otra vez, tanto para admirar la belleza del paisaje como para ver a la geisha. Hay un tercer personaje, Yoko, que acaba por cerrar el triángulo amoroso.

Yasunari Kawabata fue el primer autor japonés en ganar un premio Nobel de Literatura en 1968. Su obra está cargada de soledad, de una tristeza profunda y existencial que fue determinante durante toda su vida y obra.

País de nieve es la traducción literal de Yukiguni, nombre que hace referencia a la localización real donde transcurre la historia, situada en la prefectura de Niigata, en la isla Honshu, uno de los lugares donde más nieva en Japón debido a su cercanía con Siberia. En esta región de Honsu, desde diciembre hasta mayo todos los caminos están cerrados y sólo funcionan los ferrocarriles. Allí la nieve alcanza los cuatro metros de altura. Para sus habitantes la nieve es un elemento importante, básico, en su vida, ya que representa aislamiento y un invierno extremadamente duro.


La novela empieza con la descripción de los paisajes mientras que Shimamura llega al lugar, en pleno invierno. Él nos va contando todos estos detalles de forma sutil y confiriendo al entorno una belleza muy pura.

Investigando sobre el autor he leído que lo comparaban con maestros del haiku. Y esto se puede interpretar en la novela donde combina imágenes atrayentes, conceptos y recuerdos, experiencias y sonidos de forma que crea analogías tan potentes que aunque una persona como yo, que ha visto nieve muy pocas veces en su vida, pueda sentirse arrullado por el entorno.

Una de las analogías que más me impactaron de la novela fue como el protagonista, Shimamura, evoca el recuerdo de una caricia, del tacto, por lo que reconfigura una imagen que se perdía en su memoria. Añoranza y pesar que afloran de nuevo cuando Shimamura se mira la mano izquierda. Otras analogías como las noches de invierno, el rumor del agua corriente, los pasos de una mujer por el entablado, son tan potentes que podemos cerrar los ojos y visualizar perfectamente la escena. Además Kawabata las narra con gran calma y dulzura.


Kawabata tiene una voz propia dentro de la literatura. Una voz enigmática y lacónica. Para mí esta novela va más allá del triángulo amoroso. De la nieve y de los evocadores paisajes. País de nieve habla de la búsqueda de lo espiritual en el alma humana. Habla del viaje de la memoria a través de recuerdos de ventanas empañadas.

La lectura de País de nieve ha supuesto para mí una nueva forma de describir sensaciones transmitidas por imágenes muy concretas. De diálogos que dicen mucho con pocas palabras. Y de la soledad de la ausencia de color, el blanco.