La Trilogía de Lyonesse es uno de esos imprescindibles de la
fantasía clásica que siempre he tenido ganas de leer. Cada vez que veía una
oportunidad de hacerlo, otro libro eclipsaba la ocasión. Mis ganas, no obstante
fueron aumentando, pues no soy muy fan de las sagas artúricas, pero si han
surgido obras inspirándose en estas, que me han encantado, como por ejemplo
Bosque Mitago de Holdstock, por decir una poco conocida. La trilogía de Lyonesse es una lectura
interesante, donde encontraremos a un autor olvidado y numerosas veces obviado,
como Jack Vance, y que a mi parecer y por lo que ahora os contaré, se merece un
reconocimiento bastante más grande del que se le ha dado hasta ahora.
La mitología Celta siempre ha estado muy presente en la
literatura fantástica, sobretodo, anglosajona y europea. No voy a detenerme
pues hay estudios y gruesos tomos que tratan este tema, ya que es extenso, pero
autores como Tolkien, Tim Powers o Stephen King, por nombrar unos pocos, se han
inspirado en ellos. Jack Vance utiliza, como he dicho, las leyendas sobre
Avalon y las dota de una profundidad y un realismo gigantesco. Pero no solo se
inspira, si no que a partir de estas leyendas y mitos, crea su propio mundo. Un
mundo con sus propias reglas, sus reyes y reinos, su magia y sus guerras.
Vance sitúa su acción en las islas Elder entre el sur de
Inglaterra y el norte de la costa Cantábrica. Unas islas en las que el autor,
con un mapa y una introducción, da origen al mito artúrico. Personalmente, solo
con este inicio (y como ya he dicho, es una introducción, un prólogo) las ganas
de leer aumentaron exponencialmente. Unas islas, con mapa, en las que Arturo y
Avallon existieron. ¿Qué debe haber ahora en esas islas?
Este era mi primer contacto con Jack Vance (por desgracia,
posterior a su muerte) y lo tomé con mucho entusiasmo. Además, la editorial
Gigamesh me envió el ejemplar de promoción y no podía estar más contento. Tenía
la excusa perfecta. Aun así el libro me llego a finales de setiembre y lo he
terminado hace unos días, a mediados de febrero. No tengo sentido de la
decencia ni de la responsabilidad.
La edición de Gigamesh es una reedición de la primera
publicación, en 2004, cuenta con la traducción de Carlos Gardini. La
ilustración de la cubierta es de Corominas, a quien ya conoceréis por las portadas
de Canción de Hielo y Fuego. La portada es llamativa, muy al estilo del autor,
pero lo mejor (y que descubrí gracias a Google y a Toliol) es que si juntas los
tres libros de la trilogía, surge un cuadro formado por los tres libros. Una
idea magnifica y a la que aplaudo.

Pero la parte aburrida se acaba aquí. El estilo de Vance es
brillante, dotado de una gran personalidad y luminosidad. Sus descripciones son
magníficas, sin llegar a cansar. Los ingredientes en su justa medida
dependiendo de lo que la escena le pida. En ningún momento nos perdemos en la
narración ni dejamos de entender ninguna escena. Con esto quiero decir que la
prosa es muy evocadora, no abusa de detalles. Aun así la narración no es muy
coherente, ya que hay capítulos, sobretodo donde describe la educación de los
niños, que a mi parecer, no acababan de cuadrar con el resto del libro en
cuanto a estilo. (todo esto sin tener en cuenta que personalmente me aburría en
los capítulos de Suldrun y en los demás devoraba las páginas. Pero no se debe a
una falta de ritmo si no a una carencia personal por esa trama).

Cuando hablo de fantasía clásica me refiero a que Vance hace
una clara distinción de héroe y de villano. Sin entrar en detalles de la trama,
lentamente el autor nos irá definiendo quién es quién para llegar al final del
libro dejando claro que a pesar de haber conflictos de intereses y
manipulaciones, siempre hay alguien puro, un héroe. Las tramas palaciegas son
una constante y las estrategias militares de muchos personajes no nos dejan
claro quién es el villano, pero hay una atmosfera clara de qué es lo bueno y
qué es lo malo.
A todo esto tenemos que añadirle una introducción progresiva
a la magia. Al principio no vamos a ver ni chamanes ni brujos celtas, pero más
adelante empezaremos a sentir como las islas Elder van encajando en esa
atmosfera mágica que yo tanto deseaba encontrar. Es cierto que muchas
“casualidades” rodean la obra y algunas escenas. Además hay situaciones
resueltas demasiado deprisa y otras demasiado lentas, pero esto, a diferencia
de otros libros, no me ha supuesto para nada un problema.

Vance es uno de esos autores que tengo pendientes desde hace tiempo, y mira que me da rabia. Lo malo es que no sé si empezar por aquí. Me tira un poco para atrás lo de que sea una trilogía.
ResponderEliminarSi acaba cayendo, desde luego será en esta edición aunque solo sea por esas espectaculares portadas. No soy muy fan de Corominas en cuanto al trabajo hecho en 'Canción de hielo y fuego', pero la imagen que forman estos tres libros está genial.
Creo que una buena novela de aventuras necesita que sus personajes y su mundo evolucionen con el avance de la novela. Vance consigue eso y mucho más. Eso y el mundo creado son suficientes para mi. Una novela que estoy seguro de que te gustará, Sergio.
EliminarAcabo de leer El Jardín de Suldrun, y buscando cosas sobre la trilogía, 'me encontré con esta fantástica reseña. Al leerla era como si alguien pusiese en palabras mis impresiones, iba asintiendo con la cabeza casi a cada frase. También me aburrí en la primera parte, y también devoré la segunda. Y es cierto que quizás no dejé el libro antes de terminarlo porque soy lectora habitual de obras de fantasía. Se nota la evolución del género desde Vance y autores anteriores hasta Abercrombie o Martin, sobre todo en la ambigüedad moral de los personajes de unos y la dicotomía buenos/malos en los de otros. Yo personalmente doy más partidaria de esa ambigüedad que nos hace a los personajes más cercanos, pero eso no me impidió disfrutar de la historia que nos relata Vance. De hecho, acabo de empezar "La perla verde" y sé que también la voy a devorar.
ResponderEliminarMuchas gracias por compartir tus impresiones sobre este libro, a partir de ahora visitaré asiduamente tu blog.