12/8/13

Embassytown – China Miéville [Reseña]



Era un poco reacio a escribir esta reseña, pues hay decenas de la misma novela que han surgido en pocos meses y creo que poco nuevo puedo aportar ya, pero al acabar de leerla uno no puede dejar de dar vueltas a la increíble historia que acaba de concluir. Embassytown es la primera novela que leo de China Miéville, a pesar de que tengo en mi poder otras obras suyas desde hace algún tiempo, no sé qué me hizo decidirme por leer esta primero, pero me alegro, pues gracias a esta novela Miéville ha entrado en mi corazón y mi mente por la puerta grande.


La premisa de Embassytown parece sencilla a primera vista, una colonia humana está asentada en un planeta, Arieka donde sus habitantes alienígenas, llamados Ariekei o Anfitriones establecen conviven con los humanos. El comercio y el intercambio existen, pero hay un grave problema, la comunicación. La novela se irá desarrollando a partir de este concepto, la comunicación entre alienígenas y humanos, y como la relación va mutando y los conflictos sociales y culturales.

Un Ariekei con su abanico desplegado.
¿Te parece aburrido a primera vista? No te preocupes, en la novela hay intriga, una ambientación espectacular, batallas y acción, muerte y vida y alguna historia de amor. La novela de Miéville está dotada de todo lo necesario para quedarnos enganchados durante horas. ¿Qué has escuchado que es complicada de leer? Ya te puedo asegurar que eso no es cierto. Lo que sí es verdad, es que Embassytown no es una novela superflua que trate de aventuras espaciales y poco más, teniendo en cuenta que Miéville es un sociólogo que ha escrito ensayos y tesis, es de esperar que su novela este plagada de reflexiones altamente interesantes y profundas.

Miéville utiliza el recurso de la escritura novelística para explotar las ideas que quiere exponer, el choque entre culturas, la comunicación, el ser humano en convivencia…La sociología y la filosofía son dos ramas muy profundas dentro de la ciencia ficción y el autor las explota a fondo en su novela, a pesar de que no he leído ninguna otra, creo que lo que puedo esperar son ciertos detalles que por reseñas y sinopsis he ido captando:

- La idea de ciudad o urbe. La ambientación de Embassytown es opresiva, fantástica, oscura. Se desarrolla dentro de una ciudad llamada Ciudad Embajada que está emplazada en medio de una urbe de Ariekei. Esta Ciudad Embajada sobrevive gracias a una atmósfera artificial por lo que salir sin el equipo adecuado conlleva la asfixia. La Ciudad Embajada está rodeada por la urbe Ariekei, donde los alienígenas hacen sus tareas cotidianas. Cosas de aliens.

- La cultura o sociedad. Me explico: en esta novela se reflexiona sobre los cambios que sufren dos culturas y sociedades completamente diferentes. Este hecho se puede aplicar a cualquier situación de las que vivimos hoy en día. Incluso a escala pequeña, pongamos un ejemplo actual: homosexuales viviendo en Rusia y su persecución. Ser homosexual es algo que hoy en día debería estar más que aceptado y ser más normal que comer pan, pero en algunos países esto es un contraste brutal que debe llevar a un cambio y ruptura en dicha sociedad. Pongamos un ejemplo más claro: una tribu indígena de la selva amazónica que para su convivencia no existe el yo ni los posesivos, cada persona en esa tribu tiene una tarea específica y para la supervivencia de la aldea todos deben cooperar, pero un día llega el hombre occidental e introduce términos hasta ahora completamente desconocidos. La ruptura que se produce en esa sociedad es tremenda, se desequilibra y tiene dos posibilidades, evolucionar hacia un nuevo lenguaje o morir.

- Los personajes herramienta. Tengo la impresión, y esto es solo una suposición, de que Miéville usa a sus personajes como herramientas para crear las reflexiones que requiere. No son personajes entrañables, ni muy empáticos, son puras herramientas para labrar la idea que el autor nos quiere mostrar. De hecho no lo destacaría como algo negativo, el no haber conectado con los personajes ni pensar “Mierda, va a morir, que pena me da”. Ya que la tensión argumental y el clímax se da de otra forma.


En Embassytown tenemos algo muy curioso que nos suelta una bofetada al empezar la novela, algo así como: “ten cuidado donde te metes”. Los neologismos. No voy a meterme mucho a fondo en este tema pues para eso tenéis este impresionante artículo escrito por Cristina Jurado. Me ha parecido fascinante la capacidad de Miéville para crear neologismos y colocarlos con sumo cuidado y de manera estratégica a lo largo de la novela. De hecho muchos de ellos se nos presentan al inicio de la misma, pudiendo llegar a interrumpir la entrada en la trama, pero esto facilita el ritmo posterior de la novela.

Algunas de estas, como inmer me resultaron muy interesantes. Miéville en su novela despliega un abanico de posibilidades y deja claro que si quisiera podría expandir el mundo y las posibilidades mucho más allá. El inmer es, por explicarlo de forma sencilla, una corriente que existe y por la que hay que navegar para llegar a ciertas zonas del universo. Arieke está en una de estas zonas a las que solo se puede llegar a través del inmer y por el que Avice ha sido entrenada para surcar. El inmer cambia las reglas físicas y temporales del universo, dando espacio a nuevas posibilidades, por lo que es imposible mapearlo y la única forma de guiarse son unos “faros” que he interpretado como “puertos” de entrada y salida del inmer.
Un Ariek... ah no, este es Miéville.
El lenguaje usado en Embassytown al principio es difícil, así como los Ariekei y los humanos deben hallar la forma de comunicarse, nosotros debemos romper nuestra cotidianidad y entrar forzando nuestra mente, romper y cambiar, asimilar nuevas palabras hasta ahora desconocidas. Una vez acabas la novela, esto queda mucho más claro, el simbolismo con los alienígenas y el lector es brutal.



Por lo tanto llegados a esta parte, comprendemos que la protagonista no es Avice, si no el Idioma, el lenguaje y su evolución. Constantemente vemos la presencia del mismo en todas partes, y acabamos simpatizando con “él” mucho más que con cualquier personaje. Siguiendo al Idioma reflexionaremos sobre la Verdad, sobre la Mentira, sobre la diferencia entre  Significado y Significante o la diferencia entre un símbolo escrito y su definición hablada.



Otro Ariekei.
Esto es ciencia ficción. Nada de entretenimiento vano, nada de cosas mascadas. Pura reflexión sociológica y filosófica. Una trama bien montada y con un ritmo excelente. Dobles sentidos y reflexiones que salen de la novela y nos envuelven, atrapando nuestra mente sin darnos cuenta. Nosotros como lectores no estamos fuera de la historia, somos parte de ella, ya las palabras son lenguaje y el lenguaje es comunicación. Todo lo que aparece en la novela tiene un motivo y un significado, todo queda cerrado. Miéville no nos va a dar la mano para llevarnos de viaje, nos va a empujar cuesta abajo y se va a quedar mirando esperando que captemos los sutiles salientes que aparecerán en la caída y a los que debemos sujetarnos para comprender que podemos descender caminando.