miércoles, 5 de octubre de 2011

Doloroso silencio.






Sálvame del silencio. Complejidad ante sencillez. ¿Por qué los más complicados necesitamos las cosas más insignificantes y sencillas? Porque una caricia, una mirada o una palabra me ponen el mundo patas arriba. Porque solo mirarme me siento la persona más afortunada del mundo. ¿Por qué?


A veces tan confuso que no sé ni donde estoy. A veces tan cuerdo que me sorprendo de ser como soy. A veces tan decepcionado y a veces tan emocionado. 


Sigo pintando el lienzo. Sigo recorriendo sus rasgaduras y sus manchas de pintura seca. Mientras el otoño ilumina las estrellas. Y estalla la luz de un agujero negro en mi retina.


Sálvame de este silencio mío, que me lastima en lo más profundo de mí ser. La respuesta de preguntas sin respuesta. ¿Quién soy y a donde voy? ¿Por qué me juzgo por ser como soy? Mi aspiración es culpa del todo y entonces miro en el espejo y no me veo. Busco entre todas las estrellas que brillan cuál de ellas será la buena, pero tropiezo.


Sálvame del silencio que me atenaza. Dame tu ruidosa mirada, que como una ola rompe en el mar de mi mente. 



Per tú, perque sempre em fas costat als meus moments de silenci.
Per les teves mirades.

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